El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a cargar contra el proceso electoral en su propio país, tachándolo de “corrupto”.
Trump ha aprovechado el desenlace de la primera vuelta de las elecciones brasileñas para volver a poner en duda la fiabilidad del sistema electoral de su propio país, a menos de un mes de las decisivas elecciones legislativas del 3 de noviembre.
“125 millones de personas han votado hoy en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil. !Los resultados se han dado a conocer poco después del cierre de las urnas, el mismo dia!”, ha señalado este lunes el presidente estadounidense, Donald Trump en un mensaje en Truth Social.
Al publicar este mensaje, Trump ha vuelto a cargar contra el proceso electoral en su propio país, tachándolo de “corrupto” y contraponiéndolo la rapidez en el escrutinio de los votos de 125 millones de personas en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, donde el ultraderechista Flávio Bolsonaro se ha alzado con el 47% de los votos y el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, con el 45%.
El mandatario estadounidense ha criticado el tiempo que, según él, tardan en conocerse los resultados en varias ciudades y estados en EE.UU.
“En Detroit, Filadelfia, California y muchas otras ciudades y estados de Estados Unidos los resultados, con cifras (de votantes) mucho menores, suelen tardar semanas en ser ‘amañados’, quiero decir, calculados”, ha expresado.
El magnate republicano se ha pronunciado de este modo cuando ya falta menos de un mes para las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, en las que el Partido Republicano hace frente al Demócrata por los 435 escaños de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio de los 100 que alberga el Senado, lo que podría alterar las mayorías en las dos cámaras.
Trump y su Gobierno han centrado recientemente gran parte de su atención en la afirmación de que personas que no son ciudadanos estadounidenses votan en las elecciones de EE.UU. y que esto podría afectar el resultado electoral.
Trump ha intentado aumentar el papel del Gobierno federal en la revisión de los registros electorales. Una de las principales herramientas de esta política es un sistema llamado SAVE.
Este sistema pertenece al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y el Gobierno lo utiliza para verificar el estatus migratorio y la ciudadanía de las personas.
La nueva versión desarrollada por el Gobierno de Trump permitía cotejar de forma más amplia la información de los votantes con datos federales, incluido el número de Seguro Social. El Gobierno afirmaba que esto ayudaría a los estados a identificar a personas que no son ciudadanas estadounidenses en los registros electorales.
En junio, un juez federal suspendió el uso de la versión ampliada de SAVE y determinó que infringía varias leyes.
A mediados de septiembre, la Corte Suprema suspendió nuevas restricciones sobre el voto por correo y, el 25 de septiembre, en un caso separado, autorizó temporalmente al Gobierno a utilizar la base de datos SAVE para verificar la ciudadanía de los votantes.
Los esfuerzos electorales de Trump se producen mientras su popularidad entre sus seguidores ha disminuido considerablemente tras la intervención militar contra Irán.