La ONU llega a una cita decisiva entre guerras y crisis globales

La Asamblea General de la ONU reúne a 193 países en Nueva York en medio de guerras, crisis climática y desafíos al multilateralismo.

Bajo el lema «Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos», la ONU inaugura esta semana en Nueva York, Estados Unidos, una de las citas diplomáticas más importantes del año.

La 81.ª Asamblea General reunirá a representantes de los 193 Estados miembros en un escenario atravesado por conflictos armados, tensiones entre potencias, crisis climática y cuestionamientos al sistema multilateral que surgió tras la Segunda Guerra Mundial.

Durante varios días, la sede de la ONU concentrará cientos de reuniones bilaterales, negociaciones reservadas y discursos que servirán para medir las prioridades de los gobiernos en un momento de creciente fragmentación internacional.

El encuentro estará presidido por el diplomático bangladesí Khalilur Rahman y coincidirá con la recta final del mandato del secretario general António Guterres, cuyo período concluye el 31 de diciembre de 2026.

Una cumbre más allá de los discursos

Aunque el Debate General, que comienza el 22 de septiembre, concentra la atención pública, buena parte del peso político de la Asamblea ocurre fuera del podio de mármol verde donde intervienen los líderes mundiales.

La coincidencia de más de un centenar de jefes de Estado y de Gobierno convierte a Nueva York en un espacio excepcional para negociar acuerdos, abrir canales de diálogo entre rivales y celebrar reuniones que, en otros contextos, serían difíciles de organizar.

Esta edición llega marcada por guerras abiertas, disputas estratégicas entre grandes potencias y crecientes presiones sobre el orden internacional basado en reglas.

 

 

 

Las prioridades que marcarán la semana

La agenda combina asuntos de seguridad con desafíos sociales y ambientales que afectan especialmente a los países del Sur Global.

Antes del Debate General, los líderes evaluarán el estado de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados en 2015 para reducir la pobreza, mejorar el acceso a la educación, garantizar agua potable y avanzar hacia un desarrollo más equitativo antes de 2030.

Con menos de cinco años para cumplir ese plazo, la discusión girará alrededor de cómo acelerar políticas que permitan recuperar el ritmo perdido.

El clima gana protagonismo

El cambio climático volverá a ocupar un lugar central en las deliberaciones.

El 23 de septiembre, Guterres encabezará una reunión sobre transición energética y financiación climática destinada a impulsar mayores compromisos con los países en desarrollo.

Al día siguiente, el foco estará puesto en el aumento del nivel del mar, una amenaza especialmente grave para pequeños Estados insulares y comunidades costeras que ya enfrentan pérdidas de territorio, infraestructura y fuentes de agua dulce.

La intención es fortalecer la cooperación internacional frente a impactos que ya dejaron de ser escenarios futuros.

La salud y la desigualdad siguen en debate

Otra de las reuniones de alto nivel revisará las lecciones dejadas por la pandemia de COVID-19.

Los Estados debatirán cómo reforzar los sistemas sanitarios, mejorar la preparación ante futuras emergencias y reducir las desigualdades que marcaron el acceso mundial a vacunas y tratamientos durante la crisis sanitaria.

La semana también incluirá conmemoraciones dedicadas al derecho al desarrollo y a la lucha contra el racismo, con motivo del aniversario de la Declaración de Durban, uno de los principales marcos internacionales contra la discriminación racial y la xenofobia.

 

 

La IA entra en la agenda internacional

Entre los temas emergentes figura la regulación de la inteligencia artificial, una prioridad que Guterres ha impulsado durante sus últimos años al frente de la Organización.

La Asamblea tambien sostendrá encuentros sobre cooperación digital, mientras el Consejo de Seguridad también abordará los riesgos y oportunidades que plantea el avance acelerado de estas tecnologías.

El debate refleja cómo la gobernanza tecnológica comienza a ocupar un lugar comparable al de otros desafíos globales tradicionales.

Una semana de intensa diplomacia

Paralelamente al programa oficial, se esperan numerosas reuniones bilaterales entre líderes.

Entre los encuentros previstos figuran conversaciones del presidente estadounidense Donald Trump con dirigentes del Golfo sobre la guerra contra Irán, una reunión del presidente ucraniano Volodímir Zelenski con Trump y contactos entre el ministro ruso Serguéi Lavrov y el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio.

Francia también convocará una reunión de seguimiento sobre la solución de dos Estados para poner fin a la guerra de Israel contra Palestina, mientras otras negociaciones buscarán formalizar acuerdos en distintos ámbitos de cooperación internacional.

El cierre de una etapa en la ONU

La 81.ª Asamblea General tendrá además un componente simbólico, será la última que comience bajo la dirección de António Guterres antes de que concluya una década al frente de las Naciones Unidas, mientras ya avanza el proceso para elegir a la persona que asumirá la Secretaría General el 1 de enero de 2027.

La sucesión llega en un momento en que la organización enfrenta debates sobre su financiación, su capacidad para mediar en conflictos y su papel frente a un mundo cada vez más polarizado.

Más allá de las diferencias entre gobiernos, la semana en Nueva York pondrá a prueba hasta qué punto el sistema multilateral conserva margen para responder a desafíos que, desde las guerras hasta el cambio climático, trascienden las fronteras nacionales.

Fuente: Huele a azufre 

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