Venezuela. El ojo del huracán de la lucha de clases

Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases.” (Marx, Engels, El Manifiesto Comunista, 1848).

La relación entre la geopolítica y la lucha de clases no es siempre clara. Entre las conspiraciones, la tecnología militar y movidas brillantes de ajedrez, se puede perder la noción que en el fondo, se trata de la lucha de clases elevadas a la esfera planetaria. O de la lucha entre países dominantes para controlar a países dependientes. especialmente cuando se trata de la sofisticación de las luchas entre países con hegemonía mundial que luchan por desplazarse entre sí para llevar las riendas del mercado mundial, controlar a los países dependientes o directamente entre un país dominante y un país dependiente.

Cuando hablamos del imperialismo, es más obvio el vínculo entre lucha de clases y geopolítica.  Vale recordar que cuando decimos “imperialismo” nos referimos a “garantizar el funcionamiento del capitalismo de tres maneras. En la esfera económica, es un mecanismo mediante el cual los capitalistas de los países centrales expropian recursos de los países periféricos. En la esfera geopolítica, es un mecanismo para dirimir las rivalidades entre potencias competidoras por el dominio de los mercados. Y en la esfera política, es un mecanismo que salvaguarda los intereses de los opresores. Para comprender el imperialismo, necesitamos considerar los tres aspectos.”[i]

Durante la mayoría de la década de 1990 y la primera parte del siglo XXI, el concepto de imperialismo, las consignas antiimperialistas y, por tanto, la lucha antiimperialista fueron deliberadamente invisibilizadas. Era la época del “fin de la historia” de Francis Fukiyama, el discurso hegemónico decía que ya no existía más de un posible sistema de organización humana en el mundo: el capitalismo, y no habría nunca más una alternativa a ello, sencillamente ajustes o modificaciones. En pocas palabras, era un llamado a los pueblos del mundo: “Dejen de luchar, porque la lucha no tiene sentido”. Este discurso llegó a tener tal grado de aceptación como mecanismo para descalificar y aplacar las luchas populares que se formuló la siguiente hipótesis: “solo pronunciar la palabra imperialismo es un pequeño golpe a los imperialistas porque ellos nunca van a usar esta palabra puesto que pone en escena la realidad tal cual como es y genera conciencia sobre ella.”

Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU: “Somos imperialistas”

El ataque imperialista de los Estados Unidos contra Venezuela el 3 de enero recién pasado es un hito que pone a la vista la realidad tal cual como es, al mismo tiempo que cambia la correlación de poder en esa realidad. Trump no anduvo con rodeos: “Vamos a recuperar el petróleo del país y a beneficiarnos de él.”  El ataque fue el ensayo de la Estrategia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos aprobada por Trump en noviembre del año anterior. Esa estrategia es más que clara en sus objetivos:

Queremos asegurarnos de que el hemisferio occidental siga siendo lo suficientemente estable y bien gobernado como para prevenir y desalentar las migraciones masivas hacia Estados Unidos; queremos un hemisferio cuyos gobiernos cooperen con nosotros contra los narcoterroristas, los cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales; queremos un hemisferio que siga estando a salvo de incursiones extranjeras hostiles o del control de activos clave, y que respalde las cadenas de suministro esenciales; y queremos garantizar nuestro acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave. En otras palabras, afirmaremos y aplicaremos un «corolario Trump» a la doctrina Monroe.

Queremos poner fin y revertir el daño continuo que los actores extranjeros infligen a la economía estadounidense, al tiempo que mantenemos la libertad y la apertura de la región indopacífica, preservamos la libertad de navegación en todas las vías marítimas cruciales y mantenemos cadenas de suministro seguras y fiables, así como el acceso a materiales esenciales”.[ii]

Solo faltó una afirmación para ser más claros: Somos imperialistas y nuestra estrategia de seguridad nacional es generar condiciones para la acumulación de capital estadounidense.

El pueblo venezolano y su lucha para construir una sociedad diferente

Por otro lado, el pueblo venezolano ha pasado este siglo, y la última década del siglo anterior, intentando construir algo distinto. La Revolución Bolivariana no nació de las aspiraciones personales de Hugo Chávez, sino de las luchas antineoliberales de 1989 que no lograron su cometido, pero sí lograron despertar la seguridad en un sector de la población, las organizaciones populares y una parte de las fuerzas armadas de que la Cuarta República no sería eterna. La relación de la lucha “desde arriba” y “desde abajo” ha tenido sus debidas tensiones desde que nació la Revolución Bolivariana en 1998, pero en 28 años al gobierno bolivariano nunca le ha faltado pueblo.

Chávez comenzó construyendo las nuevas reglas del juego, generó condiciones para elaborar una nueva Constitución que modificara en primer lugar, la infraestructura política reaccionaria y exclusiva y generar mecanismos de democracia política. De manera más tímida introdujo cambios en el marco jurídico económico. Fue hasta sobrevivir el fallido golpe de Estado del 2002 y el paro petrolero (2002-2003) que apareció el “socialismo” en el vocabulario público de Chávez y hasta 2007 que el “socialismo del siglo XXI” se convirtió en el eje de la revolución Bolivariana.

El pueblo venezolano, de la mano del gobierno, fue experimentando con distintos embriones de poder popular como los Círculos Bolivarianos (2001), las milicias bolivarianas (2008) y las Comunas. Estas últimas datan aproximadamente desde 2008 y Chávez veía en ellos “el espacio sobre el cual vamos a parir el socialismo.”[iii] Al ver su potencial para la gestación de una nueva sociedad, se comenzó a crear una institucionalidad a través de la Ley Orgánica de las Comunas (2010) que no sustituiría a las propias comunas, pero les daría un respaldo Estatal y un lugar en la construcción política, así como un presupuesto para financiar sus proyectos.  Las comunas son espacios de autogestión donde se gestan procesos culturales, de salud, de educación y de producción de manera democrática de base. En el marco de la conformación de la Unión Comunera en 2020, Ángel Prado, integrante de la Comuna El Maizal, sintetizó este planteamiento: “[La Unión Comunera] recoge al chavismo popular, al chavismo de base, […] parte de lo que es esa reserva del chavismo que se niega a irse del país, que se niega a arrodillarse ante la oligarquía, ante el reformismo.”  Además de jugar un papel esencial en la tarea de la producción nacional, en particular de alimentos, ha sido uno de los actores más asiduos en empujar por la radicalización del proceso revolucionario y críticos del los errores y debilidades del gobierno, sin dejar de ser uno de sus soportes básicos.

A lo largo de 26 años, la Revolución Bolivariana, que se refiere no solo a la “administración nacional” (es decir, al gobierno), sino a la combinación de éste con las distintas expresiones populares, ha logrado construir poder en lo cultural, en lo político, en lo militar y en lo social y ha logrado modificar las relaciones en ello. A pesar de que los avances en la modificación de las relaciones sociales de producción han sido tímidos, de tal manera de que la oligarquía venezolana ha logrado mantenerse en buena forma, el poder de la revolución no puede ser menospreciado.

EEUU: 26 años intentando a tumbar la revolución Bolivariana

Por su férrea postura de soberanía popular, sus construcciones de poder popular, el hecho de declararse socialista, su discurso antiimperialista y su apoyo económico y político a otros pueblos en lucha, los Estados Unidos han intentado reiterada y casi permanentemente a tumbar el proceso bolivariano casi desde su inicio. Ha usado la presión diplomática, intentos de golpe de Estado, destrucción de infraestructura estratégica venezolana, sanciones económicas, robo de recursos, intentos de magnicidio, y acciones encubiertas. Estas acciones han mermado el avance de la Revolución Bolivariana, afectando la economía, las relaciones internacionales y la psicología del pueblo venezolano y del mundo. Pero ninguno ha logrado poner a la revolución contra la pared como lo hizo Donald Trump el 3 de enero.

¿Cuáles son las novedades?

¿Qué diferencia al ataque del 3 de enero de los otros ataques? En primer lugar, el hecho de que Trump (a pesar de sus declaraciones iniciales de que la lucha contra Venezuela era una lucha antidrogas, discurso que “justificó” un despliegue militar en el Caribe al fin del año con ocho buques de guerra, un submarino nuclear, grupos de asalto anfibio, aviones de combate y de vigilancia,  6,000 efectivos militares y el asesinato de 113 personas en los ataques aéreos contra pequeñas embarcaciones en el Caribe y en el Pacífico), admitiera que el ataque fue motivado por puros intereses económicos: control de los recursos naturales venezolanos. Segundo, el asesinato de más de cien venezolanos, entre civiles y militares y 32 cubanos internacionalistas así como el saldo de más de cien heridos. Y tercero, y posiblemente más importante, la ausencia de una significativa base social proimperialista en Venezuela que pudiera sustentar a un gobierno golpista.

¿Negociación en medio de la guerra de todo el pueblo?

Esta última variable ha obligado Trump a negociar con un tercer gobierno de la revolución Bolivariana, lidereada por Delcy Rodríguez, presidenta encargada, e intentar doblarle el brazo. Ha permitido al pueblo venezolano mantenerse firme en lo que Chávez, retomando la estrategia que permitió a los vietnamitas vencer a los gringos en 1975, definió como “la guerra de todo el pueblo”, uniendo comunas, milicias, fuerza armada y pueblo en la movilización popular, tareas de control territorial y la labor pedagógica con sus vecinos y vecinas.

Al mismo tiempo, el gobierno bolivariano, está igualmente obligado a negociar con Trump, puesto que el rescate del presidente Nicolás Maduro depende de esto. Negociar significa ceder. ¿Ceder qué y ceder hasta dónde? La excarcelación de presos es una práctica que realizaron Chávez y Maduro y siempre ha causado malestar en el pueblo organizado que fue víctima de las guarimbas del 2014 y otros ataques de la contrarrevolución. Hoy no es la excepción, la excarcelación de 406 presos encarcelados en enero para “abrir espacios políticos” es un mal necesario para algunos e incomprensible para otros. Igual pasa con las negociaciones de la venta de petróleo. Trump lo pregona como una recuperación de “su” recurso natural, pero Venezuela lo ve como un freno de hecho a las sanciones que el mismo imperio le puso, ya que nunca habían negado a vender petróleo a los Estados Unidos, sino, como le recordó Jeff Miller, ejecutivo de la empresa Halliburton a Trump en la reunión entre petroleros estadounidenses y el presidente del 10 de enero:«Como empresa, salimos bajo las sanciones en el 2019. Teníamos las intenciones de quedarnos (…) cuando entraron las sanciones en vigor, se nos pidió que nos fuéramos».[iv]

Según las comunicaciones de Trump, él ya es el gobernador del protectorado de Venezuela y no tiene que ceder nada. Pero según los mismos petroleros estadounidenses, esto no es tan así. Darren Woods, CEO de Exxon Movil, desafió a Trump en su reunión del 10 de enero. El presidente esperaba amarrar acuerdos sobre inversión en esta reunión que permitiera sellar la victoria de su ataque del 3 de enero, puesto que al fin reconoció que su caza de Venezuela no tenía como objetivo parar el narcotráfico sin recuperar lo que consideraba “su” petróleo. Pero salió con las manos prácticamente vacías.  Woods le explicó que según sus criterios, Venezuela no era “invertible”, por falta de marcos legales adecuados, por las desfavorables leyes de hidrocarburos y por la falta de protección de inversiones. Lo implícito de sus declaraciones era que Trump aún no había hecho lo necesario para “ganar”, debería cambiar el gobierno y poner uno que volvería a hacer cambios drásticos en la institucionalidad política y la legislación como los hizo el golpista Pedro Carmona, en abril del 2002, en las 72 horas que duró el fracasado golpe de Estado. En pocas palabras, reconoció que la batalla para el futuro de Venezuela aún no ha terminado: Trump dio un golpe militar a la revolución Bolivariana el 3 de enero que cambió la correlación de fuerzas bruscamente pero aún no ha ganado. Por lo tanto, ni el pueblo venezolano ni la revolución Bolivariana ha sido derrotado. La lucha está en pleno desarrollo.

Trump envalentonado y un mundo agitado

El presidente estadounidense se siente envalentonado. Cree que su victoria militar del 3 de enero es muestra de su invencibilidad y va para más. Ha amenazado a Colombia y México, pero parece que se conformará con Cuba y Groenlandia. La reunión entre EEUU, Groenlandia y Dinamarca se cerró sin acuerdo y Cuba, el faro de los pueblos que luchan en Nuestra América y el mundo, puede encontrarse en un momento difícil, pero ha pasado sesenta años, después de su victoria anti-imperial en Playa Girón, preparándose para un momento así.

Por otro lado, Trump cerró el año 2025 con un bombardeo de zonas de Nigeria, en alianza con su gobierno, donde opera el Estado Islámico como un “regalo de navidad” a este país amigo. Las verdaderas motivaciones de la acción no están aún claras, pero no se descarta que está por en medio el petróleo y la necesidad de amarrar este país contra posibles cercanías con Sahel.

El jefe de Estado imperial está a un paso de una guerra con Irán por su participación activa en las revueltas en las calles de Teherán, donde él promueve abiertamente las manifestaciones anti-gubernamentales, con declaraciones como “Patriotas iraníes: ¡Sigan protestando ¡Tomen el control de sus instituciones! ¡La ayuda está en camino”. Nadie sabe a qué tipo de ayuda se refiere, pero él conoce la capacidad militar de Irán y ya ha iniciado el retiro de personal militar estadounidense de Catar.

En menos de 24 horas después del ataque imperialista contra Venezuela, China implementó medidas económicas en contra de aquellas empresas que apoyaran la invasión y, días después, desoyó la amenaza trumpista de aumentar aranceles contra aquellos países que comercian con Irán, calificándolo como chantaje.

El pueblo palestino ha logrado sobrevivir más de dos años de la etapa más brutal de un proceso genocida que lleva más de tres cuartos de siglo. Pero  el pueblo palestino también ha mostrado una capacidad de infligir golpes estratégicos al Estado israelí como pocos imaginaban.

La avanzada imperialista bajo el timón de Trump es intensa, abarca pueblos y países en distintos lados del globo terráquea, con la voracidad de un animal salvaje, desesperado por salvar su moribunda economía a costo de lo que sea. Pero los pueblos no se entregan y luchan por sobrevivir y construir alternativas que desafían el capitalismo internacional y generan esperanza. Estamos viviendo uno de los momentos más intenso de la lucha de clases en la historia del capitalismo y Venezuela está en el ojo del huracán.


[i] Federico Fuentes y Claudio Katz, Geopolitics, the imperial system and socialist anti-imperialism: Interview with Claudio Katz, Links: Internacional Journal for Socialist Renewal, 24 de octubre de 2023.

[ii] Estrategia de Seguridad Nacional, Estados Unidos, noviembre de 2025. p. 9. https://2021-2025.state.gov/translations/spanish/presentacion-de-la-estrategia-de-seguridad-nacional-del-presidente/

[iii] Ministerio de Poder Popular para las Comunas, www.comunas.gob.ve/2023/07/28/comandante-hugo-chavez-padre-eterno-comunas/

[iv] Misión Verdad. De agente del bloqueo a operador de la inversión: El doble juego de Trump y el petróleo venezolano, entre sanciones y promesas. 12 de enero del 2025. https://misionverdad.com/globalistan/el-doble-juego-de-trump-y-el-petroleo-venezolano-entre-sanciones-y-promesas

 

Fuente: Resumen Latinoamericano 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entrada siguiente

Irán. Repudian “vergonzoso” abuso de EEUU de protestas para fines políticos

Jue Ene 15 , 2026
El canciller iraní ha denunciado ante el jefe de la ONU que agentes vinculados a los regímenes de Israel y Estados Unidos desviaron las protestas pacíficas en Irán hacia la violencia. “El abuso vergonzoso de las protestas pacíficas con fines políticos y la puesta en peligro de la vida de […]

Puede que te guste