La virtualización de la vida se presenta como una promesa de ligereza. Todo parece fluir: vínculos, trabajo, ocio, información, deseo. La existencia se vuelve pantalla, nube, tránsito. Pero esa fluidez no es inocente. La digitalización no gobierna como las viejas disciplinas duras, que encerraban cuerpos en horarios, muros, filas, fábricas. […]