Said (1935 – 2003) se refería a la guerra de 1948 que resultó, tras una violencia desgarradora, en la fundación de Israel como un estado colonial de asentamiento, la expulsión masiva de más de 700 mil palestinos, y la expropiación de sus tierras. Él hizo esta declaración en un artículo de 1999 sobre La solución de un solo Estado.
Pero una limpieza étnica es precisamente lo que los colonos israelíes de derecha, con el respaldo del gobierno israelí y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), están llevando a cabo en Cisjordania — el hogar de unos 3 millones de palestinos y medio millón de colonos sionistas.
Excavadoras del ejército israelí derriban edificios palestinos en la aldea de Khirbet al-Tabban, en la región del sur de Hebrón, Cisjordania, el 2 de septiembre de 2026. Las fuerzas israelíes destruyeron casi todos los edificios y la infraestructura en el lugar, marcando la demolición más significativa en la zona en más de un año. (Foto: B’Tselem)
Las advertencias sobre esta grave situación que enfrentan los palestinos en todos los territorios ocupados, especialmente en Cisjordania, se han multiplicado en las últimas semanas.
ANÁLISIS DE NOTICIAS
“Lo que está en juego hoy no es una ‘solución diplomática’, sino la existencia misma del pueblo palestino entre el río Jordán y el mar Mediterráneo”, escribió Amira Hass en una columna en el diario israelí Haaretz del 1 de septiembre de 2026. “Las fuerzas israelíes que buscan ‘borrarlos del mapa’ no reconocen límites ni restricciones. Sus partidarios son demasiado numerosos para que podamos depender solamente de la firmeza y resiliencia de un pueblo que ya ha padecido planes de expulsión implementados por Israel….
“Permítanme reiterar: La existencia misma del pueblo palestino entre el mar y el río ahora está en peligro”.
La confirmación de que se trata de un desastre inminente llegó recientemente de una fuente poco probable: generales retirados de las FDI y exoficiales del Mossad, la principal agencia de espionaje de Israel.
“El General de División Eyal Ben-Reuven pasó su vida luchando por Israel”, comenzó un artículo en el New York Times del 31 de agosto de 2026. “Sobrevivió la guerra árabe-israelí de 1973, cuando su pelotón fue casi aniquilado, luego comandó una división en Cisjordania y lideró las fuerzas terrestres de Israel en la guerra de 2006 contra Hezbolá.
“Pero en los últimos meses ha regresado a Cisjordania, ocupada por Israel, recorriendo el territorio con generales retirados y exfuncionarios israelíes como él. Ha caminado entre los restos de una escuela palestina saqueada por colonos israelíes, y ha escuchado a pastores y agricultores palestinos describir cómo fueron torturados por colonos que confiscan su ganado y sus tierras”.
Ben-Reuven y otros funcionarios israelíes retirados fueron a Cisjordania en una gira reciente organizada por Yaakov Or, él mismo un general retirado que pasó muchos de sus días de servicio activo en Cisjordania. Desde que Or comenzó a organizarlas hace poco más de un año, más de 250 personas — exmandos militares, espías de alto rango y otros israelíes prominentes — se han unido a las giras.

“Esto, lo que hacen los colonos aquí, es la verdadera amenaza para Israel”, le dijo Ben-Reuven al Times. “Esto me preocupa más que Irán, Gaza o el Líbano.”
Otros exfuncionarios israelíes en la misma gira compartieron su valoración.
‘Esto es limpieza étnica’
“Esto es limpieza étnica, para decirlo llanamente”, dijo Ephraim Sneh, general de brigada retirado y exministro de salud, sobre los ataques de los colonos israelíes contra palestinos en Cisjordania.
Asaf Agmon, un general retirado de la Fuerza Aérea, comparó los crecientes ataques de los colonos contra los palestinos con lo que sufrieron los judíos en el Holocausto — no en la escala de la violencia, le dijo al Times, sino en el esfuerzo por borrar la presencia palestina de gran parte de Cisjordania.

“Una vez que una sociedad se comporta así,” comentó Agmon, “esa sociedad está condenada”.
Estas palabras recuerdan la evaluación del erudito marxista Isaac Deutscher, quien también era judío. En una entrevista de 1967 con la revista londinense New Left Review, tras la victoria de Israel en la Guerra de los Seis Días ese año contra sus vecinos árabes, Deutscher dijo:
“Paradójicamente y grotescamente, ahora los israelíes aparecen en el papel de los prusianos del Medio Oriente. Han ganado ya tres guerras contra sus vecinos árabes. Del mismo modo, hace un siglo los prusianos derrotaron a todos sus vecinos en pocos años, los daneses, los austriacos y los franceses. La sucesión de victorias engendró en ellos una confianza absoluta en su propia eficiencia, una confianza ciega en la fuerza de sus armas, una arrogancia chovinista y un desprecio por otros pueblos. Me temo que una degeneración similar — porque no es sino una degeneración — puede estar ocurriendo en el carácter político de Israel….
“Los israelíes, en su abrumadora mayoría, han aceptado la ‘doctrina’ detrás de la política de su gobierno, la ‘doctrina’ que sostiene que la seguridad de Israel radica en guerras periódicas que cada pocos años deben reducir a los estados árabes a la impotencia”.
De hecho, desde el espantoso ataque liderado por Hamas el 7 de octubre de 2023, cuando murieron alrededor de 1200 israelíes, la mayoría civiles, Israel ha estado consumido por la guerra, sin que se avizore un final.
Primero fue su guerra genocida en Gaza, que convirtió el territorio en escombros, matando al menos a 75 mil e hiriendo a unos 175 mil palestinos — la gran mayoría civiles. La guerra terminó formalmente con el alto al fuego de enero de 2025, pero en realidad ha seguido latente. Las FDI ahora ocupan el 70% del pequeño territorio, habiendo empujado a 2 millones de gazatíes a un pequeño páramo inhabitable. (Como indicación hacia dónde se encamina todo esto, el ministro de seguridad nacional de extrema derecha de Israel, Itamar Ben-Gvir, anunció el 4 de septiembre un plan para expulsar a todos los palestinos de la Franja de Gaza. Pidió que el próximo gobierno forme un ministerio encargado de la emigración para llevar a cabo su plan de expulsión masiva en un espacio de siete años.)
Luego vinieron las dos invasiones israelíes del Líbano y los combates contra Hezbolá, el grupo respaldado por Irán, incluyendo la ocupación continua de gran parte del sur de ese país por tropas de las FDI. Como resultado de estos ataques militares los libaneses han sufrido más de 8 mil muertes, más de 28 mil heridos, y el repetido desplazamiento de más de 1 millón de personas. (En una señal de que este conflicto no tiene fin en un futuro cercano, el 7 de septiembre el ejército israelí lanzó una nueva oleada de ataques mortales en el sur del Líbano como parte de un bombardeo cada vez más intenso en los últimos días. Esto ha atizado temores de que Israel pueda avanzar más profundamente en territorio libanés al afianzar su control sobre el terreno que ha tomado.)
Después siguieron dos guerras más contra Irán, incluyendo el asalto más reciente lanzado por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero de 2026.
Además, tras el colapso de la dictadura de Assad en diciembre de 2024, Israel anuló su Acuerdo de Desacoplamiento con Siria de 1974 y expandió su control militar a una zona de contención y a ubicaciones estratégicas en la parte sur del país, que sigue manteniendo. Desde entonces las fuerzas israelíes también han llevado a cabo ataques repetidos contra instalaciones militares y otros objetivos en Siria.
“Pero a la sombra de esos conflictos ha surgido un frente más inadvertido en Cisjordania”, informó el New York Times del 31 de agosto. “Colonos israelíes armados, y envalentonados por el gobierno más derechista en la historia del país, allanan e incendian hogares, mezquitas y aldeas palestinas con aparente impunidad, tratando abiertamente de expulsarlos del territorio.
“El máximo comandante militar de Israel en Cisjordania ha advertido que la violencia podría prender la mecha en el territorio. Los colonos han llevado a cabo miles de ataques en Cisjordania desde el 7 de octubre de 2023 hiriendo a miles de palestinos, según las Naciones Unidas. Más de 3,200 palestinos han sido desplazados por ataques de colonos solo este año, el doble de la tasa del año pasado.
“A medida que aumenta el ritmo de la violencia, dice la ONU, el número de palestinos heridos en ataques de colonos ha pasado de un promedio de uno cada tres días en 2020 a más de tres por día en 2026”. Esto significa que se han multiplicado por nueve.
Grietas en la clase dominante israelí
Los generales retirados que condenan esta violencia forman parte de una pequeña pero creciente capa de israelíes influyentes.
Sus acciones indican que, en lo que concierne a la campaña para robarles cada vez más tierras a los palestinos, forzar a la mayor cantidad posible de ellos a salir de Cisjordania y, eventualmente, anexar el territorio ocupado a Israel, existen algunas divisiones dentro de la clase gobernante israelí.
“Más de 200 israelíes prominentes firmaron una carta en junio exigiendo que el gobierno detuviera los ataques contra civiles palestinos en Cisjordania”, informó el Times. “Entre los firmantes se encuentran dos antiguos primeros ministros, más de tres docenas de generales retirados del Ejército y de la Fuerza Aérea, exjefes de los servicios de inteligencia extranjeros y del interior del país, así como rabinos, un premio Nobel y uno de los novelistas más venerados de Israel.
“Los funcionarios retirados provienen de todo el panorama político, incluyendo del propio partido del primer ministro Benjamín Netanyahu, y muchos eran considerados halcones de seguridad.
“En su carta, pidieron el fin del ‘terrorismo judío’ y de la ‘limpieza étnica’ que se está llevando a cabo en Cisjordania. Y acusaron al gobierno del Sr. Netanyahu no solo de ser negligente por no detenerlo, sino de perseguir ‘una política gubernamental deliberada en la que todo el establecimiento de seguridad — incluyendo al ejército, el Shin Bet y la policía — es cómplice conscientemente’”.
Shin Bet es el servicio de seguridad interna y de contrainteligencia de Israel.

“Los firmantes citaron decenas de millones de dólares en gastos gubernamentales para los puestos y las granjas israelíes ilegales, y exigieron un rendimiento completo de cuentas sobre todo el dinero público que se ha gastado en carreteras, agua, electricidad, vehículos y armas para apoyarlos”, continuó el Times.
“También acusaron al ejército de ser cómplice en la violencia, diciendo que los soldados permanecen de brazos cruzados y observan cómo los palestinos son atacados, o a veces incluso se unen a los colonos para asaltar juntos las aldeas palestinas”.
Es importante señalar que muchos de estos exfuncionarios israelíes fueron ellos mismos responsables de violencia extrema contra los palestinos mientras estaban en servicio activo. Ordenaron el asesinato de individuos, ataques aéreos mortales, redadas y otros ataques, incluso en Cisjordania.
Ahora dicen que, a diferencia de cuando estaban a cargo, “la violencia está fuera de control, es indiscriminada y tiene como objetivo a civiles inocentes, con la intención de desalojar grandes extensiones de Cisjordania para que los israelíes puedan tomarla para sí mismos y eliminar cualquier posibilidad de un estado palestino”, según el Times.
Los ataques de colonos ocurren mientras las FDI actúan de manera mucho más agresiva en Cisjordania.

Desde los ataques del 7 de octubre hace casi tres años, han muerto más de 1,100 palestinos en el territorio, la gran mayoría a manos de las fuerzas israelíes. Ese es aproximadamente el mismo número de palestinos muertos en Cisjordania en los últimos 17 años, entre 2005 y 2022, según las Naciones Unidas. Desde 2023, 67 israelíes han sido asesinados allí por palestinos.
A medida que la violencia aumenta — y los asesinatos, los incendios provocados y los saqueos quedan impunes — algunos que alguna vez defendieron la ocupación están dando la alarma.
“Si tuviera que hacerlo, podría montar una defensa legal de lo que las Fuerzas de Defensa de Israel han hecho en Gaza”, dijo Gal Levertov, exjefe de la división internacional en el ministerio de justicia de Israel. Levertov representó a Israel ante la Corte Penal Internacional en La Haya.
“¿Pero qué está pasando hoy en Cisjordania?” agregó. “Es indefendible”.

Algunos de los funcionarios retirados han llegado a describir la violencia de los colonos contra los palestinos en Cisjordania como reminiscente del nazismo — una declaración muy polémica en Israel, donde muchos judíos se refugiaron después del Holocausto.
Moshe Ya’alon, el exjefe del estado mayor del ejército que fue ministro de defensa bajo Netanyahu hasta 2016, comparó recientemente las acciones y la ideología de los colonos israelíes ultraderechistas en Cisjordania con las de la Alemania de la Segunda Guerra Mundial.
“¿Qué es la supremacía judía?” Ya’alon preguntó recientemente en Ynet, un sitio de noticias israelí. “Ochenta años después del Holocausto, Mein Kampf en reversa. La raza superior somos nosotros”.
Mein Kampf (Mi lucha) es el manifiesto autobiográfico y político escrito por el líder del Partido Nazi, Adolf Hitler, en 1925.
El gobierno israelí aviva las llamas y Washington le sigue la corriente
Recientemente la administración Trump ha tomado nota de la violencia. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, llamó “terroristas” a los colonos involucrados en estos ataques. Pero Washington está tratando estas acciones como si fueran una anomalía y no la política de Israel, y no ha intentado frenar la expansión de los asentamientos, la anexión progresiva, las redadas militares, la demolición de casas palestinas o los ataques de los colonos — todos los cuales han alcanzado cifras récord bajo Netanyahu.
Mientras tanto, las acciones del gabinete de Netanyahu envalentonan a los colonos de derecha y avivan las llamas de la violencia en Cisjordania.
“Dos nuevos asentamientos israelíes fueron inaugurados el lunes [31 de agosto de 2026] en lo profundo de enclaves entre áreas bajo control palestino en Cisjordania, y un día después… Netanyahu se jactó de que su gobierno ha subvencionado un número récord de asentamientos y puestos ilegales”, informó Haaretz el 1 de septiembre.
Ministros del gobierno israelí — entre ellos el ultraderechista ministro de finanzas Bezalel Smotrich, quien tiene poder de supervisión sobre la administración y los asentamientos en Cisjordania — participaron en las ceremonias de apertura.

“El primer asentamiento, Noa, se encuentra en un enclave rodeado por tres lados por el Área A, que está totalmente bajo control civil y de seguridad de la Autoridad Palestina, en el norte de Cisjordania”, continuó Haaretz.
“El segundo asentamiento, Maqada, está ubicado en el Área C, bajo control israelí, en el corazón de una zona palestina urbanizada al oeste de Hebrón”.

Noa y Maqada son dos de los 104 asentamientos aprobados por el gabinete israelí durante el mandato del gobierno actual.
Cuando se colocó la primera piedra en Noa el líder colono Yossi Dagan lo calificó como una “victoria absoluta”.
“Una investigación de Haaretz en junio encontró que los nuevos asentamientos, establecidos en lo profundo del territorio palestino, están destinados a prevenir la contigüidad territorial y fragmentar aún más las áreas bajo control de la Autoridad Palestina”, explicó el diario israelí.
“¿Qué es E1? El área de Cisjordania que forma parte del plan de asentamientos más explosivo de Israel”, fue el titular de otro artículo de Haaretz publicado el 30 de agosto.
“E1 se encuentra entre Jerusalén y las principales ciudades palestinas de Ramala y Belén”, explicó Haaretz. “El control por Israel separaría a Jerusalén Este — que los palestinos reclaman como la capital de su futuro estado — de Cisjordania, y colocaría un bloque de asentamientos en el centro de una gran área metropolitana palestina”.



E1 (abreviatura de “East 1”) es una extensión de 12 kilómetros cuadrados en Cisjordania, un corredor estratégico ubicado inmediatamente al este de Jerusalén. Construir un asentamiento israelí allí aislaría el norte de Cisjordania de la porción sur del territorio.
Los planes de construcción para la E1 han sido pospuestos por sucesivos gobiernos israelíes desde los años 90 debido a la indignación internacional. Ahora, el gobierno de Netanyahu avanza con la construcción, ignorando las protestas palestinas y las internacionales.
El que Israel esté avanzando con el plan a pesar de años de alboroto internacional “demuestra que a Israel no le importan” las consecuencias, le dijo Aviv Tatarsky, investigador de la organización no gubernamental israelí Ir Amim, a Haaretz.
El sitio de Qusra
Luego está el sitio de Qusra.
A partir del 9 de agosto, decenas de colonos israelíes rodearon casas palestinas en la cima de una colina (el Monte Ras al-Ain en Cisjordania) en el pueblo de Qusra, al sureste de la ciudad de Nablus y a unos 64 kilómetros al norte de Jerusalén. Los colonos cortaron las líneas de agua y los cables de electricidad, montaron tiendas de campaña y bloquearon los caminos para atrapar a las familias dentro y obligarlas a abandonar sus tierras. Colonos enmascarados atacaron repetidamente la aldea con piedras, incendiaron campos cercanos y vandalizaron o saquearon propiedades. Algunas de las casas atacadas pertenecen a familias palestino-norteamericanas.
El ejército israelí declaró el área como zona militar cerrada e instaló nuevas rejas metálicas y retenes alrededor de las casas sitiadas, lo que residentes y grupos de derechos humanos calificaron como la institucionalización del asedio. Los convoyes humanitarios y los activistas que intentan entregar comida, medicinas y agua a las familias atrapadas han sido bloqueados o rechazados repetidamente por las fuerzas militares.

La violencia y el asedio en Qusra han generado críticas internacionales. Netanyahu derramó lágrimas de cocodrilo al condenar las acciones de los colonos. Pero los residentes locales reportan que los soldados en el terreno no han detenido a los colonos. El asedio, que lleva un mes, continúa.
Estos son algunos de los muchos ejemplos que muestran cómo el gobierno israelí está ayudando y fomentando la violencia de los colonos y la anexión progresiva en Cisjordania.
Incluso la Corte Suprema de Justicia de Israel ha reaccionado contra la complicidad del gobierno en esta campaña destinada a “borrar del mapa” a los palestinos. El 6 de septiembre el tribunal ordenó que las autoridades israelíes organizaran el regreso de tres peticionarios palestinos y sus familias a sus hogares en la aldea de Jalud, al sur de Nablus.
Estos palestinos habían sido expulsados tras meses de incursiones por colonos israelíes, amenazas, ataques a pedradas, bloqueos y daños a sus propiedades y a la infraestructura local. Las familias presentaron evidencia que muestra que los atacantes cortaron su línea de agua, arrancaron árboles, pastorearon ganado en sus tierras, incendiaron un vehículo familiar y bloquearon el camino hacia sus casas con grandes piedras.


“El panorama que surge es muy sombrío”, dijo el tribunal, al cual el gobierno no pudo convencer de que el ejército y la policía habían intentado proteger a las familias. La evidencia en video mostró a soldados jugando fútbol con los intrusos israelíes en el patio de una casa palestina durante operaciones para “aplicar la ley”.
‘No tiene caso advertirle a un gobierno pirómano sobre un incendio’
“Antes de las elecciones, y dado que los estadounidenses están restringiendo los movimientos de Israel en el frente iraní, en Gaza y en Líbano”, decía el editorial principal de Haaretz el 1 de septiembre, “el gobierno de Netanyahu no ha tenido otra arena donde puede causar incendios que Cisjordania”.
Las elecciones legislativas para la Knéset, el parlamento israelí, están programadas para el 27 de octubre de 2026.
El editorial se titulaba: “No tiene caso advertirle al gobierno pirómano de Israel sobre el incendio en Cisjordania”.

En una visita sorpresa al cuartel general del mando central del ejército israelí a finales de agosto, Netanyahu pidió ver un plan de las FDI “para un escenario en el que los rifles se vuelvan en su contra”, dijeron los editores de Haaretz. Esto “suena más como un deseo de incendiar la zona en un intento de empujar a los palestinos a que usen sus armas, con la esperanza de revertir las encuestas de opinión desfavorables”.
El editorial de Haaretz también señaló que “los terroristas judíos… han perdido todo miedo y contención, en parte porque saben que cuentan con el respaldo del gobierno y la protección de las FDI”.
Los palestinos describen las luchas diarias contra los colonos
Un efecto secundario de las giras organizadas por Or en Cisjordania es el foco que han puesto en la difícil situación de los palestinos que son atacados por colonos. Esta atención mediática permite que estos agricultores y trabajadores puedan dirigirse al mundo en sus propias palabras.
En la aldea de Burin, Bashar Eid, un agricultor palestino, llevó a las recientes visitas israelíes a su techo, cojeando detrás de ellos con un bastón, resultado de un ataque de los colonos que lo dejó permanentemente incapacitado, le dijo al Times.

Eid describió los constantes ataques desde los puestos de avanzada de los colonos, visibles desde el techo y posicionados a lo largo de las laderas que rodean su casa. Los colonos entran al pueblo todos los días, dijo.

Una mañana reciente, agregó, vio a un joven colono caminando por su tierra. Cuando le preguntó qué hacía, el niño le dijo que se callara, o él y sus amigos le romperían la otra pierna.
“Un niño me dijo eso”, dijo incrédulo, negando con la cabeza.
Agregó que Eid ya no puede cultivar su tierra, porque los colonos lo atacan cuando lo intenta. Sus días se han reducido a sentarse en su techo, vigilando las incursiones de los colonos.
“No sé qué hacer”, explicó. “Quieren tomar mi casa”.
“Es vergonzoso siquiera preguntar, pero ¿por qué los palestinos no se defienden?” le preguntó a Eid un antiguo fiscal general del estado, según el Times.
“Me temo que si me defiendo, será aún peor para nosotros”, respondió Eid.
Hay mucha evidencia de que cualquier represalia contra los colonos sería considerada “terrorismo”, lo que provocaría represiones aún más severas, incluso por parte del ejército israelí.
En la última parada del recorrido reportado por el Times, en una zona árida del norte del Valle del Jordán, un joven agricultor palestino se detuvo frente a los visitantes israelíes y señaló.
A unas decenas de metros frente a él se encontraba una larga fila de banderas israelíes, plantadas una tras otra, como si se alinearan en la ruta de un desfile. Detrás de él, un puesto de colonos había sido montado al costado de una colina, con la bandera israelí ondeando en la cima.
Los colonos erigieron una cerca en la proximidad, convirtiendo a su granja en un corral de detención.


“Hace seis meses, esta era nuestra tierra”, dijo. “Ahora, es como una cárcel”.
La vida normal de su familia anteriormente — cultivar y pastorear ovejas — terminó abruptamente con la llegada en enero de los primeros colonos, quienes se establecieron en la ladera, dijo. Ahora, el agricultor y su familia ya no pueden usar sus tierras de cultivo ni cosechar sus cosechas.
El joven agricultor dijo que tiene prohibido acceder a sus tierras, y cada vez que lo ha intentado los colonos llaman a la policía. Ya ha sido arrestado cuatro veces, agregó, aunque siempre lo han liberado.
Pero cada vez que él ha llamado a la policía para reportar acoso o vandalismo a sus tanques de agua, “nunca responden”, explicó.
El agricultor palestino dijo que ha decidido vender sus ovejas, para no perderlas a los colonos o la inanición porque ya no puede salir a pastorearlas.
“Deberían ver esta realidad y no aceptarla”, dijo el agricultor, refiriéndose a los generales que están de visita y al público israelí en general.
