El presidente brasileño acusó al secretario de Estado de EE.UU. de mantener una postura hostil hacia América Latina y de respaldar sanciones contra Brasil.
Durante un acto público en el estado de Goiás, el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró el martes que ya trasladó personalmente sus objeciones a su par estadounidense, Donald Trump, con quien mantuvo una reunión de tres horas semanas atrás. Según el mandatario brasileño, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, representa una visión adversa hacia la región y particularmente hacia gobiernos como los de Cuba y otros países latinoamericanos.
“Es anti-Latinoamérica. Es un enemigo mortal de Cuba y de varios otros países latinoamericanos”, afirmó Lula. También reveló que había expresado directamente a Trump su malestar por la influencia del jefe de la diplomacia estadounidense en la política hacia Brasil.
Lula carga contra Marco Rubio: «Enemigo mortal de varios países latinoamericanos»
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó este martes al secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, como un político «anti-América Latina» pic.twitter.com/Rd0gcsYk5Z
— 🇨🇺Azucena Diéguez🇨🇺 (@Azucena50043864) June 3, 2026
Las declaraciones se producen después de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) planteara la posibilidad de aplicar un arancel general del 25 % a determinadas exportaciones brasileñas, alegando supuestas prácticas comerciales desleales. Brasil sostiene que las conversaciones para resolver las diferencias seguían abiertas cuando se anunció la medida.
Lula defendió la respuesta diplomática de su Gobierno frente a las presiones de Washington y sostuvo que Brasil carece de instrumentos militares comparables a los de las grandes potencias, por lo que su principal herramienta es la defensa de la verdad en el escenario internacional. “Como no tengo barcos para hacer las guerras de Trump, bombas atómicas o poderío militar, mi guerra es la de la verdad contra la mentira, contra las narrativas”, declaró.
El dignatario brasileño también dirigió duras críticas contra los hijos del expresidente Jair Bolsonaro, a quienes responsabilizó de alentar medidas de presión externas contra Brasil. En particular, cuestionó las gestiones realizadas por el senador Flávio Bolsonaro en Washington y acusó a sectores de la oposición de buscar la intervención de un país extranjero en asuntos internos brasileños. “Son unos traidores a la patria. Fueron y le pidieron a un país extranjero que interfiriera en las decisiones brasileñas”, sostuvo.
La controversia se suma a otro reciente foco de tensión entre ambos países: la decisión de Estados Unidos de incluir a las organizaciones criminales brasileñas Primer Comando de la Capital (PCC) de Sao Paulo y el Comando Vermelho de Río de Janeiro en su lista de grupos terroristas, una medida rechazada por Brasil por considerarla una injerencia en su soberanía y que, según el Gobierno de Lula, podría tener repercusiones económicas y diplomáticas para el país.
El jefe de Estado brasileño insistió en que cualquier intento de castigar económicamente a Brasil terminará afectando principalmente a trabajadores, empresarios y productores nacionales, y reiteró que su administración continuará defendiendo los intereses del país mediante el diálogo y la acción diplomática.
El año pasado, Trump impuso duros aranceles a Brasil en respuesta a lo que consideró una “caza de brujas” contra Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado. Las medidas coercitivas fueron en buena parte retiradas tras una primera reunión entre Lula y Trump.
