Los restos de una catamarqueña desaparecida en la última dictadura militar fueron encontrados en el Pozo de Vargas, Tucumán
Se trata de Aida Villegas quien desapareció el 2 de noviembre de 1976 en la ciudad de San Miguel de Tucumán.Contaba con 22 años y hacia poco se había recibido de Psicóloga en la provincia y tenía planeado irse a vivir a Venezuela junto a su novio. Según contaron desde su entorno familiar fue secuestrada en su domicilio por un grupo de militares. La noticia del hallazgo fue confirmada por Claudia Villegas, su hermana, quien se enteró por un amigo de Tucumán que le dio a conocer la novedad a la familia.
Aida nació en la provincia de Córdoba, por lo que sus datos están en el Archivo Provincial de la Memoria (APM) de esa provinciaargentina. En la “Comisión Provincial de la Memoria de Córdoba” figura su nombre completocomoAIDA INES VILLEGAS HERRERA,y Sofía como sobrenombre, nació el 22 de julio de 1954 en la ciudad de Córdoba.Tuvo tres hermanos.
Cuando ella era pequeña, junto a su familia, se mudaron para vivir en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, capital de la provincia que lleva el mismo nombre. Allí cursó sus estudios primarios y secundarios. También estudió idiomas en la Alianza Francesa, y su gusto por el arte la llevó a estudiar dibujo, logrando manejar la técnica del plumín. Cuando estaba cursando el último año de la secundaria comenzó a participar políticamente en la Juventud Peronista (JP) y luego militó en la organización Montoneros. Al morir su madre vivió con su abuela y sus hermanos. Fue la primera de los tres en irse a estudiar una carrera universitaria y comenzó la carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).
“Sofía”, como le decían sus compañeros, permaneció cautiva en los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio “Jefatura de la Policía de Tucumán” y el Ingenio “Nueva Baviera”.
Al cumplirse los 30 años del golpe militar, el Colegio de Psicólogos de Catamarca descubrió una placa con su nombre, en homenaje a psicólogos victimas del terrorismo de estado.
Los responsables de este crimen fueron juzgados en la Mega causa Arsenales II durante el año 2013. El juicio por la “megacausa” fue un hito para el Tribunal Oral Federal (TOF) de Tucumán y para la provincia. De los cinco juicios anteriores de Derechos Humanos, ninguno había tenido esa magnitud. Fueron trece meses de debate oral. Más de 100.000 fojas en 450 cuerpos,y 90 audiencias. El destino de más de 215 víctimas. Las presuntas responsabilidadesrecayeronsobre 41 sospechosos. Los testimonios en la salafueronde 400 personas.
La sentencia de los entonces imputados, determinó que 37 de ellos habían cometido cruentos delitos de lesa humanidad en dos centros clandestinos de detención. Los jueces condenaron a cuatro de los imputados acadena perpetua y a 32 a penas de entre dos y 20 años y absolvieron a cuatro de ellos. Se trató del mayor número de condenados en la provincia por un juicio por crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de estado. Los peritos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) concluyeron tras sus estudios que fue el centro de exterminio más grande del país.
Según las cifras del año 2022 El EAAF recuperó más de 1400 cuerpos de desaparecidos, identificó a más de 800 y tiene más de 600 que aún aguardan identificación.
El Pozo Vargas es conocido por ese nombre por encontrarse dentro de la finca privada de Antonio Vargas. Fue construido originalmente para proveer de agua a las antiguas locomotoras a vapor, contaba con 40 metros de profundidad.La investigación en el Pozo de Vargas comenzó en 2001, y el Juzgado Federal de Tucumán dio lugar a las pericias en el año 2002. El Colectivo de Arqueología Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT)recuperó entre el 2002 y el 2023 cuando finalizó su trabajo, los restos de 149 personas. La investigación se inició a partir de los testimonios de Pedro Mercado, Juan Carlos Díaz y Santos Molina, quienes indicaron que el pozo era utilizado para ocultar cuerpos de personas secuestradas y asesinadas.El Ejército argentino lo utilizó desde 1975 cuando se implementó el denominado Operativo Independencia que, con el pretexto de luchar contra las organizaciones guerrilleras, implementó las prácticas represivas que luego se aplicarían en todo el país tras el golpe de 24 de marzo de 1976
Durante enero de 2024la justicia Federal notificó dos nuevas identificaciones que corresponderíanalos hermanos Alfredo y Domingo Arévalo, oriundos de Los Juríes, Santiago del Estero, que fueron secuestrados y trasladados a Tucumán. El EAAF advirtió que “desde el punto de vista antropológico, las características etarias observadas en los restos óseos son compatibles (con Alfredo y Domingo Arévalo). Sin embargo, por la poca diferencia de edad entre ambos no es posible hacer una distinción precisa.
En febrero de 2025 se conoció otro caso.El Equipo Argentino de Antropología Forense anunció que reconoció en Tucumán los restos de la víctima 120 de la fosa común más grande del terrorismo de Estado durante la dictadura. Según informó H.I.J.O.S de Capital Federal, el hallazgo se realizó en la fosa ubicada en Tafí Viejo, en las afueras de San Miguel de Tucumán, a 40 metros de profundidad. El análisis se hizo sobre los restos recuperados por el Colectivo de Arqueología Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT). La víctima era René Salustiano Ruíz, tenía 39 años y cinco hijos cuando fue secuestrado. Era conocido como “Chala”. Vivía en la localidad de Caspichango, (del quechua hombre de palo), ubicada en el departamento Santa María, en la provincia de Catamarca.Rene fue identificado a 49 años de su desaparición.
Mientras tanto, los familiares de Sofía siguen buscando y esperando a Jorge Villegas, hermano de Aida y Claudia, que está desaparecido desde el 8 de junio de 1977. En ese momento, Jorge tenía 19 años y estaba cursando el tercer año de la carrera de arquitectura. En tal sentido, la página oficial de apm.gov.ardonde figuran los datos de Aida Villegas, dice: “Este memorial es un espacio en construcción permanente, donde recordamos y homenajeamos a quienes fueron asesinados y desaparecidos por el Estado terrorista entre 1966 – 1983 y cuya memoria, de distintas formas, está ligada a Córdoba. Contiene fotografías y breves relatos de sus vidas, huellas imprescindibles en el camino por la memoria, verdad y justicia”.
