50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada

El viernes 27 de febrero se cumplieron cinco décadas de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), declarada en 1976 en Bir Lehlu, en el territorio del Sáhara Occidental.

Quizás el hecho más emblemático y sustancial tras la fundación del Frente POLISARIO y la Unidad Nacional, haya sido la proclamación del Estado saharaui. Uno de los hechos más trascendentales en la historia del Sáhara Occidental.

“En nombre de Dios, izamos hoy la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática”…, con estas significativas e históricas palabras, El Luali Mustafa Seyed fundaba nuestro Estado y lo hacía para proclamar la soberanía del pueblo saharaui sobre su territorio.

Ese día 27 de febrero de 1976, cuando salía el último soldado español del territorio, LA HISTORIA CONTEMPORANEA del Sáhara Occidental, registraba un hecho trascendental para el pueblo saharaui: el nacimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Marco histórico de la proclamación de la RASD

En Circunstancias políticas internacionales difíciles marcadas por un contexto de ocupación por parte de Marruecos y Mauritania, que pretendían repartirse el territorio saharaui sin considerar la voluntad de su pueblo, una situación que no sólo ha violado la legalidad internacional sino que ha generado represión y desplazamiento de miles de saharauis al exilio en la tierra argelina.

Frente a las pretensiones colonialistas y las intervenciones extranjeras y aprovechando el vacío jurídico dejado por España y buscando consolidar la autodeterminación y la soberanía saharaui frente al reparto colonial (Acuerdos de Madrid), y con tan adverso escenario, el pueblo saharaui se ve obligado a reaccionar y proclamar su independencia.

El que sería más tarde el primer presidente del naciente estado, sabía perfectamente que España no concluía con broche de oro el proceso de descolonización y abandonaba su responsabilidad histórica y moral para con el pueblo saharaui.

Ante la retirada de España del Sahara Occidental, El Uali había criticado la postura de España (que pasó de defender la independencia a abandonar el territorio), Al hablar de la vergonzosa retirada de España dice: “Somos un pueblo en el exilio, un pueblo expulsado de sus hogares. Somos un pueblo que ha proclamado que España, una vez terminada su responsabilidad en Saguia el Hamra y Rio de Oro, demostró su infamia y su vileza y se convirtió en materialización del colonialismo en su verdadera forma y sentido, colonialismo que sacrifica a los pueblos a fin de vender su sangre en el mercado, que una vez reconocida su derrota vende a sus pueblos a otras fuerzas coalicionistas y reaccionarias. Esto es lo que sucedió el acuerdo de Madrid”.

También calificó a los países invasores de Mauritania y Marruecos como una amenaza y advirtió que la ambición de este último peligraba la estabilidad de la zona.

La profecía de El Uali se había cumplido medio siglo después, porque la ocupación marroquí sería más tarde una inminente amenaza para la paz y la seguridad en la región.

Preparativos para la fecha gloriosa

Bajo la sabia dirección del Frente POLISARIO se empezó a gestionar el día y el lugar para las celebraciones de tan significativo acontecimiento. El momento es muy difícil debido al desplazamiento de ciudadanos venidos de todas partes huyendo de la invasión, además está el factor de la falta de medios.

Las adversidades de aquel momento no impidieron que se celebraba el histórico hecho. Días antes se había anunciado la celebración del acontecimiento, se hizo un llamamiento a todo el pueblo saharaui para que, quien pudiera, se acercara a la ciudad de Bir Lehlu, el lugar donde la historia y el mundo asistirán a la fundación de un nuevo Estado en África.

Durante los meses de enero y febrero de 1976, el secretario general del Frente POLISARIO, El Uali Mustafá Seyed y Brahim Gali (actual SG del Frente POLISARIO y Presidente de la República Saharaui) habían recorrido las capitales de varios países para intentar recabar apoyos para el reconocimiento del naciente Estado. En esa época, El Uali había viajado a Libia y luego se desplazó a Argel para anunciar el nacimiento del Estado Saharaui. Para la cobertura mediática, el evento contó con algunos periodistas venidos principalmente de España, Argelia y Francia que llegaron en camiones a la ciudad de Bir Lehlu.

En esa época fueron invitadas delegaciones de las naciones hermanas de Argelia y Libia que llegaron para participar con el pueblo saharaui en el acontecimiento.

En su carta fundacional fechada en la ciudad saharaui de Bir Lehlu, 27 de Febrero de 1976, el Consejo Nacional Provisional Saharaui proclamaba: «El Pueblo Árabe Saharaui, recordando a los pueblos del mundo que han proclamado la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Resolución 1514 de las Naciones Unidas en su décimo-quinto período de sesiones, y teniendo en cuenta el texto de la misma, en el que se afirma: «Que los pueblos del mundo han proclamado en la Carta de las Naciones Unidas que están resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las Naciones grandes y pequeñas a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad»…

«Convencidos de que todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la libertad absoluta, al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional…Y proclamando solemnemente la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones para el logro del desarrollo económico, social y cultural de los pueblos militantes…Proclama solemnemente ante el mundo entero, en base a la libre voluntad popular basada sobre los principios y alternativas democráticas: La constitución de un Estado libre, independiente y soberano, regido por un sistema nacional democrático, ÁRABE de tendencia UNIONISTA, de confesionalidad ISLÁMICA, progresista, que adquiere como forma de régimen el de la República Árabe Saharaui Democrática. De acuerdo con su doctrina, orientación y línea, este Estado Árabe, Africano, No Alineado “.

Significación

La fundación de la República Árabe Saharaui Democrática fue un hito que marcó la ruptura con el colonialismo y la opresión al que era sometido nuestro pueblo.

La fundación del nuevo Estado supondría un duro golpe para las ansias expansionistas de Marruecos.

• Fue el principio de una era de transformación social y política;

• Ruptura con el viejo sistema colonial;

• Contribuyó a aglutinar el pueblo saharaui y adherirse al Frente POLISARIO como su único y legitimo representante;

• Gracias a la fundación de la República Árabe Saharaui Democrática, se pudo organizar y administrar los campamentos de refugiados saharauis que no sólo han sido refugios, sino también lugar de organización política y resistencia;

• Con el nacimiento de la RASD surge un gobierno en el exilio;

El 29 de febrero de 1976 (apenas dos días después del nacimiento de la RASD), el Consejo de Ministros de la OUA adoptaba por consenso una declaración que decía «como todo pueblo, el pueblo saharaui tiene derecho a la autodeterminación ya la independencia. Este derecho lo ha ejercido efectivamente creando un Estado independiente y soberano, la RASD.»

El trabajo diplomático impulsado por el primer secretario general del Frente POLISARIO para favorecer el reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática, diò fruto con el reconocimiento de los primeros países como Madagascar, Burundi, Argelia, Benin, Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Corea del Norte, Togo y Ruanda. Esta es la República Árabe Saharaui Democrática, fruto de la lucha heroica e histórica de nuestro pueblo por la libertad y dignidad

El 27 de febrero de 1976, en Bir Lehlu, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). No se trataba de la culminación de un proceso de independencia, sino de la formalización política de una soberanía cuyo ejercicio permanecía pendiente tras la retirada española y la ocupación marroquí del territorio. Desde su origen, la república quedó vinculada a un proceso de descolonización que no había sido jurídicamente resuelto.

Continuidad jurídica y estatuto pendiente

El Sáhara Occidental permanecía inscrito en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas cuando se produjo la retirada española en 1975. Esa inscripción no desapareció con el repliegue administrativo ni con la posterior ocupación marroquí. El estatuto internacional del territorio quedó sin culminación jurídica, no resuelto.

La proclamación de la RASD debe leerse en ese marco. No como una ruptura del orden internacional, sino como una tentativa de preservarlo desde la perspectiva del sujeto colonizado. Medio siglo después, el dato central permanece inalterado: el proceso de descolonización no ha concluido conforme al derecho aplicable.

Persistencia institucional

Durante cinco décadas, la RASD ha atravesado guerra abierta, alto el fuego prolongado y reanudación de las hostilidades, además de ciclos diplomáticos orientados a redefinir el marco de solución. Ninguna de esas etapas ha supuesto su desaparición como sujeto político.

Sigue formando parte de la Unión Africana. Mantiene relaciones diplomáticas con diversos Estados. Conserva una estructura institucional operativa en el exilio y ejerce funciones de administración sobre la población refugiada. No controla la mayor parte del territorio que reivindica, pero tampoco ha sido desplazada del sistema institucional internacional.

La ocupación ha modificado el equilibrio de poder sobre el terreno, pero no ha extinguido la entidad proclamada en 1976.

Autonomía y marco de soberanía

El debate internacional reciente ha tendido a centrarse en propuestas de autonomía. Sin embargo, la existencia de la RASD introduce una variable estructural que condiciona ese marco: el Sáhara Occidental no figura como una entidad integrada en un Estado cuya soberanía haya sido reconocida por Naciones Unidas.

La proclamación de 1976 consolidó una forma de representación estatal que continúa formando parte del sistema africano y que reivindica la titularidad del derecho a decidir el estatuto final del territorio. Cualquier fórmula de arreglo debe enfrentarse a esa dualidad: ocupación efectiva sobre el terreno y existencia de una entidad estatal reconocida por una organización continental.

La discusión sobre autonomía no redefine por sí misma el estatuto del territorio, que continúa pendiente de una decisión adoptada conforme al principio de autodeterminación.

Medio siglo sin referéndum

Cincuenta años después de la proclamación, el elemento ausente sigue siendo el mismo: la consulta de autodeterminación prevista en el marco del alto el fuego de 1991. La arquitectura política construida desde entonces no ha culminado en el ejercicio formal del derecho reconocido por Naciones Unidas.

La prolongación de esa indefinición ha contribuido a consolidar la RASD como marco institucional de referencia. Cuando un proceso de descolonización permanece abierto durante décadas, las estructuras políticas surgidas para representarlo tienden a estabilizarse. No sustituyen la solución final, pero impiden su desaparición.

La prolongación del proceso no responde a una ausencia de marco jurídico, sino a la dificultad de hacerlo efectivo.

¿Qué está en juego en 2026?

El cincuentenario se produce en un contexto regional marcado por nuevas dinámicas energéticas, reajustes diplomáticos y una competencia creciente de influencias en el norte de África y el Sahel. Sin embargo, el elemento estructural permanece inalterado: el estatuto internacional del Sáhara Occidental continúa sin definición definitiva.

La RASD afronta este escenario con una doble condición. Carece de control efectivo sobre la mayor parte del territorio que reivindica, pero conserva una inserción institucional en el sistema africano y una base jurídica vinculada al principio de autodeterminación. Esa combinación explica su persistencia.

Cincuenta años después, la cuestión no es si la RASD existe, sino qué forma adoptará la resolución de un proceso de descolonización que sigue formalmente abierto. Mientras ese proceso no concluya conforme al marco jurídico reconocido por Naciones Unidas, la entidad proclamada en 1976 continuará operando como referencia política de una soberanía cuyo ejercicio sigue sin materializarse.

Fuente: Huele a azufre 

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