{"id":4183,"date":"2025-09-26T10:55:30","date_gmt":"2025-09-26T14:55:30","guid":{"rendered":"https:\/\/naenpalabras.net\/wp\/?p=4183"},"modified":"2025-09-26T10:55:30","modified_gmt":"2025-09-26T14:55:30","slug":"como-fortalecer-la-organizacion-social-de-las-mujeres-frente-al-capital1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/naenpalabras.net\/wp\/2025\/09\/26\/como-fortalecer-la-organizacion-social-de-las-mujeres-frente-al-capital1\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo fortalecer la organizaci\u00f3n social de las mujeres frente al capital?[1]"},"content":{"rendered":"<p>El r\u00e9gimen capitalista, al despojar a los trabajadores de los medios de producci\u00f3n, tambi\u00e9n separa la esfera de la producci\u00f3n de la esfera del consumo y, de esta forma, asegura su dominaci\u00f3n sobre la clase trabajadora. Los trabajadores y trabajadoras se ven obligados a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario, con el que comprar los bienes y servicios necesarios para su sustento, pero ese salario no se basta s\u00f3lo, requiere de la apropiaci\u00f3n gratuita del trabajo del hogar -realizado mayoritariamente por mujeres- para hacer frente a las necesidades familiares. As\u00ed, el capital no s\u00f3lo se apropia del plusvalor del obrero y de la obrera, sino tambi\u00e9n del trabajo gratuito de la mujer en el hogar.<\/p>\n<p>La explotaci\u00f3n capitalista es una sola, con dos caras. La primera la muestra en el proceso de producci\u00f3n, en la f\u00e1brica y la segunda en el proceso de consumo, en la familia. Por eso, para superar el capitalismo es importante combinar las luchas en la esfera de la producci\u00f3n por la socializaci\u00f3n de la propiedad y gesti\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, con las luchas en la comunidad por la superaci\u00f3n de la unidad dom\u00e9stica individual, la socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico y la generalizaci\u00f3n de los medios de consumo colectivos.<\/p>\n<p>El presente art\u00edculo parte del hecho de que las mujeres somos las que m\u00e1s sufrimos los problemas de la comunidad, pero la mayor\u00eda de las veces los afrontamos de forma aislada, debido a que el capitalismo encierra a los seres humanos y a sus necesidades en la \u201cunidad dom\u00e9stica individual\u201d. En el punto n\u00famero dos se intentar\u00e1 explicar de forma resumida por qu\u00e9 el capital necesita a la unidad dom\u00e9stica individual para mantener y reproducir su ciclo de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n, en el que intervienen dos categor\u00edas econ\u00f3micas y sociales fundamentales: el trabajo dom\u00e9stico privado y el salario. Despu\u00e9s, en el punto tres se introducir\u00e1n las alternativas pol\u00edticas para combatirlas, a saber: la socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico y la lucha por generalizar los medios de consumo colectivo.<\/p>\n<h2>La importancia de la organizaci\u00f3n de las mujeres y su vinculaci\u00f3n a las luchas sociales y pol\u00edticas.<\/h2>\n<p>Las mujeres hemos sido hist\u00f3ricamente las personas m\u00e1s vinculadas al barrio, las que m\u00e1s directamente hemos sufrido sus problemas y las que m\u00e1s nos hemos activado en su defensa.<\/p>\n<p>Al haber estado excluidas hist\u00f3ricamente del trabajo asalariado formal, el tiempo que las mujeres hemos pasado en el barrio ha sido en promedio mucho mayor al de los hombres. A\u00fan en los casos en los que las mujeres hemos tenido un trabajo retribuido fuera del hogar, la carga del trabajo dom\u00e9stico y del cuidado de los hijos e hijas que se nos supone \u201cconsustancial\u201d[1], nos ha obligado a aceptar puestos de trabajo m\u00e1s cercanos a nuestro lugar de residencia y cuyo nivel de responsabilidad pudiera ser compatible con nuestras \u201ccargas familiares\u201d. Por tanto, ya trabajemos fuera, o s\u00f3lo dentro de casa, las mujeres hemos pasado y seguimos pasando m\u00e1s tiempo en nuestras comunidades, lo que nos ha permitido desarrollar un mayor sentimiento de pertenencia a ella.<\/p>\n<p>En la comunidad de residencia, las mujeres diariamente vamos a la tienda a hacer compras, llevamos a los ni\u00f1os y ni\u00f1as a la escuela, los recogemos, los llevamos al m\u00e9dico, \u2026 y en esas actividades nos encontramos e interactuamos con otras mujeres. Si nos detenemos a escucharnos y a reflexionar, podremos darnos cuenta que nuestras cotidianidades y nuestros problemas son parecidos, y as\u00ed podr\u00e1 nacer un sentimiento de afinidad y solidaridad entre nosotras y con nuestro entorno inmediato. Esto es muy importante, ya que el sistema capitalista patriarcal necesita imponer la separaci\u00f3n y la rivalidad entre todos los sectores de la clase trabajadora, incluidas las mujeres, para mantener su dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde la reflexi\u00f3n colectiva podremos darnos cuenta que los problemas del barrio son los nuestros. Si hay cortes de agua, somos las responsables de recogerla, ya que de eso depende que no se vea demasiado trastocado todo nuestro trabajo casero. Si la escuela no tiene clase durante una semana, nos toca faltar al trabajo. Si la guarder\u00eda atiende s\u00f3lo hasta las cinco, nos vemos obligadas a rechazar trabajos que por su localizaci\u00f3n o por su horario nos impiden llegar a la hora de cierre. Si hay problemas con el transporte p\u00fablico, vemos limitada nuestra capacidad de desplazamiento, porque somos sus principales usuarias. Si hay acaparamiento o escasez de los alimentos b\u00e1sicos, nos vemos obligadas a ingeni\u00e1rnoslas empleando tiempo extra en las colas y en el rebusque, para que la familia se alimente de la forma m\u00e1s adecuada.<\/p>\n<p>Sin embargo, no hay que olvidar que los problemas no nos afectan por igual a todas las mujeres. El car\u00e1cter de clase, al igual que nuestra vinculaci\u00f3n al resto de relaciones de poder y dominaci\u00f3n que implica el capitalismo, determina nuestra realidad, nuestros problemas, nuestras reivindicaciones y nuestras formas de organizarnos.<\/p>\n<p>La pobreza, el desempleo, la violencia, las deficiencias del sistema educativo y del sistema de salud, la precariedad del transporte p\u00fablico y la insalubridad de nuestras comunidades son problem\u00e1ticas cotidianas que las mujeres de las clases explotadas no podemos evadir y que sufrimos m\u00e1s que cualquier otro sector de la poblaci\u00f3n. No obstante, en la mayor\u00eda de los casos hemos hecho frente a estas dificultades de forma individual. Por ejemplo, cada una de nosotras ha buscado a la mam\u00e1 o la hermana para pedirle ayuda con los ni\u00f1os y ni\u00f1as, ha conseguido guarder\u00edas privadas costosas y con precarias instalaciones, ha metido a las ni\u00f1as en tareas dirigidas o ha pedido el favor a una vecina de que fuera a recogerlos a la escuela.<\/p>\n<p>Esta soluci\u00f3n individual de los problemas es resultado de la cultura capitalista. El capital necesita que la clase trabajadora no lo analice y cuestione en su globalidad, sino de forma fragmentada. A pesar de que sabemos que los problemas son comunes, este sistema perverso nos adiestra para intentar solucionarlos \u201ccada cual como pueda\u201d. Y, de la misma forma que el capital ha vencido durante mucho tiempo a las masas trabajadoras porque ha sabido dividir sus luchas, tambi\u00e9n la dominaci\u00f3n de las mujeres se mantiene apoyada en nuestra divisi\u00f3n y falta de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>\u00bfPor qu\u00e9 la unidad dom\u00e9stica individual[1] sigue siendo tan importante para el capitalismo?<\/h2>\n<p><strong>2.1 Porque tiene la funci\u00f3n de preservar y transmitir la propiedad privada[2]<\/strong><\/p>\n<p>El capitalismo es un sistema econ\u00f3mico que se basa en la desigualdad social, la explotaci\u00f3n, el individualismo y la arbitrariedad e inequidad del mercado como regulador de la vida social.<\/p>\n<p>En este sistema, la desigualdad social se materializa en la existencia de unas clases sociales, las clases trabajadoras a las que previamente se les ha despose\u00eddo de los medios de producci\u00f3n y, de esa forma se les ha obligado a vender su fuerza de trabajo a quienes poseen o controlan el capital, la clase capitalista.<\/p>\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo se opera esa primera desposesi\u00f3n? Para despojar a una parte de los seres humanos de los medios de producci\u00f3n necesarios para la satisfacci\u00f3n de sus necesidades, y someterlos a relaciones de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, hab\u00eda que crear la forma de que esos medios de producci\u00f3n fueran de unos y no de otros, es decir, dejaran de ser colectivos. Y eso se logra con la aparici\u00f3n de la relaci\u00f3n de \u00abpropiedad\u00bb, es decir, con la creaci\u00f3n de la propiedad privada. Antes de la aparici\u00f3n de la propiedad privada, la tierra, los medios de producci\u00f3n y las viviendas eran de toda la comunidad y su trabajo o producci\u00f3n estaban asociados a satisfacer directamente las necesidades de todos y todas.<\/p>\n<p>La \u00abpropiedad privada\u00bb nace mediante el empleo de la fuerza y la coerci\u00f3n por parte de un grupo para apropiarse de lo que antes era colectivo. Pero, adem\u00e1s era necesario que esa propiedad que pasaba a ser de unos pocos, siguiera siendo tambi\u00e9n de unos pocos en la siguiente generaci\u00f3n. De esa forma, junto a la propiedad privada, nace la familia patriarcal[3] como guardiana y transmisora del patrimonio, es decir, de la propiedad privada que corresponde ahora a una \u00abunidad dom\u00e9stica individual\u00bb o familia y no al conjunto de la comunidad.<\/p>\n<p><strong>2.2. Porque tiene el cometido de garantizar la reproducci\u00f3n diaria y generacional de la fuerza de trabajo.<\/strong><\/p>\n<p>Frente a unas pocas unidades dom\u00e9sticas individuales o familias que quedan con patrimonio, est\u00e1n las dem\u00e1s que deben vender su fuerza de trabajo al capital, a cambio de un salario con el que sobrevivir. Por tanto, en el capitalismo no s\u00f3lo los frutos del trabajo de los seres humanos se convierten en mercanc\u00edas[1], sino que tambi\u00e9n la fuerza de trabajo es una mercanc\u00eda que se compra y se vende.<\/p>\n<p>\u00bfY d\u00f3nde se produce y reproduce esa mercanc\u00eda llamada fuerza de trabajo? En la unidad dom\u00e9stica individual.<\/p>\n<p>La familia patriarcal en el capitalismo, no s\u00f3lo es la sede de la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n la sede de la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo, tanto diaria como generacional. En la familia, a trav\u00e9s del trabajo gratuito de la mujer, los bienes de consumo comprados con los salarios se convierten en bienes elaborados, permitiendo que al d\u00eda siguiente l@s trabajdor@s puedan volver a vender su fuerza de trabajo al capitalista. Es decir, se garantiza la reposici\u00f3n diaria de la energ\u00eda aplicada en el proceso de trabajo, y adem\u00e1s se cr\u00eda, alimenta, educa y prepara a la siguiente generaci\u00f3n de trabajador@s que necesitar\u00e1 el capitalismo para continuar su ciclo de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>2.3. Porque es un lugar donde se reproducen las relaciones de clase y de g\u00e9nero<\/strong><\/p>\n<p>La familia patriarcal, basada en la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica y cultural de la mujer, es tambi\u00e9n uno de los lugares donde se reproducen las relaciones de clase y de g\u00e9nero que necesita el capitalismo para mantener su orden. Es decir, la familia adem\u00e1s de transmitir la propiedad privada, ense\u00f1a la ideolog\u00eda patriarcal y capitalista con todos sus valores de autoritarismo, verticalismo, sumisi\u00f3n y miedo, tan necesarios para ir adoctrinando a l@s futur@s trabajador@s en la resignaci\u00f3n y el sometimiento.<\/p>\n<p>El primer espacio donde las personas aprendemos a aceptar el \u00absistema\u00bb sin cuestionarlo y analizarlo suele ser la familia. El \u00abporque lo digo yo\u00bb, el \u00abmientras est\u00e9n en mi casa, hacen lo que yo diga\u00bb o el \u00absi no le gustan las cosas, ya saben d\u00f3nde est\u00e1 la puerta\u00bb son parte de las actitudes autoritarias que asimilamos desde pequ\u00f1@s como algo \u00abnatural\u00bb o \u00abnormal\u00bb. De esa forma vamos aprendiendo que las \u00abcosas son como son\u00bb y que hay que aceptarlas. La familia tiene, de esa manera, la funci\u00f3n de reproducir y reforzar la verticalidad del poder de la clase dominante y de ser la primera instituci\u00f3n transmisora de la ideolog\u00eda burguesa patriarcal, con la que se topa el ser humano. Despu\u00e9s la persona pasar\u00e1 por la escuela, la iglesia, la universidad y el ej\u00e9rcito, donde se repetir\u00e1 el mismo esquema de autoritarismo y sometimiento, y llegar\u00e1 a la f\u00e1brica o a la empresa perfectamente adiestrado en la obediencia, el conformismo y la falta de cuestionamiento a las diversas manifestaciones de la dominaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el hecho de que la supervivencia de todos los miembros no asalariados de la familia dependa de la estabilidad laboral de los que perciben salarios, junto a que el consumismo se nos imponga como uno de los principales medios de realizaci\u00f3n personal, funcionan como los eslabones de una cadena puesta en el cuello de los obreros y obreras, limitando la combatividad de las clases explotadas y manteniendo la explotaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p><strong>2.4. Porque a trav\u00e9s del trabajo dom\u00e9stico gratuito de la mujer, el capitalista puede imponer niveles salariales m\u00e1s bajos, aumentando su tasa de ganancia.<\/strong><\/p>\n<p>El salario familiar representa el valor de cambio (o precio) de la fuerza de trabajo y viene dado por el valor de los medios de existencia indispensables para satisfacer necesidades f\u00edsicas, sociales y culturales del obrero y de su familia[2]. Sin el trabajo dom\u00e9stico gratuito de la mujer en la \u00abproducci\u00f3n\u00bb de las nuevas generaciones de trabajadores y trabajadoras y en la provisi\u00f3n de los servicios cotidianos necesarios para su reproducci\u00f3n (comida, aseo, etc.), la familia habr\u00eda tenido forzosamente que comprar esos servicios a precios de mercado, lo que habr\u00eda supuesto elevar el valor de los medios de existencia indispensables de la familia y consecuentemente el nivel del salario m\u00ednimo, disminuyendo as\u00ed la plusval\u00eda que se apropia el capitalista.<\/p>\n<p>Este hecho es m\u00e1s palpable en las crisis econ\u00f3micas capitalistas, donde una ca\u00edda del salario real implica siempre una intensificaci\u00f3n del tiempo que la mujer tiene que emplear en el trabajo dom\u00e9stico. Un ejemplo claro, es que cuando el salario da para menos, se sustituyen los alimentos elaborados (que son m\u00e1s caros) por alimentos que implican m\u00e1s trabajo en el hogar para su preparaci\u00f3n, obligando a la mujer a pasar m\u00e1s tiempo diario en la cocina. Otro ejemplo es el recorte dentro del presupuesto familiar de determinados servicios de cuidado, educaci\u00f3n o entretenimiento de ni\u00f1os o ancianos, que son sustituidos por el cuidado directo que desarrolla de la mujer, incrementando su jornada de trabajo.<\/p>\n<p><strong>2.5. Porque convierte a la mujer en fuente preferencial del ej\u00e9rcito de reserva del trabajo para el capital<\/strong><\/p>\n<p>El capitalismo es un sistema econ\u00f3mico con serios l\u00edmites y contradicciones en su crecimiento, que se manifiestan en crisis peri\u00f3dicas de sobreproducci\u00f3n y rentabilidad.[1] Es claro que al capital le interesa explotar directamente al mayor porcentaje posible de poblaci\u00f3n trabajadora, ya que de esa forma aumenta la plusval\u00eda agregada y consecuentemente la ganancia del capital. En este sentido, el capitalismo podr\u00eda tener inter\u00e9s en incorporar a toda la poblaci\u00f3n femenina en el mercado laboral, pero como tiene un l\u00edmite estructural en la absorci\u00f3n de la fuerza de trabajo, utiliza a los trabajadores y trabajadoras sobrantes como ej\u00e9rcito de reserva que, a trav\u00e9s del aumento de la competencia por puestos de trabajo, fuerzan la ca\u00edda del salario y debilitan la lucha de las clases trabajadoras.<\/p>\n<p>Durante una parte del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, hubo una fuerte tendencia a la exclusi\u00f3n de la mujer casada del proceso de trabajo asalariado. S\u00f3lo el hombre ten\u00eda un trabajo asalariado, por el cual recib\u00eda un \u00absalario familiar\u00bb con el cual se garantizaba la compra de los insumos necesarios para la subsistencia del esposo, la esposa y los hijos. Este \u00absalario familiar\u00bb se complementaba con el trabajo gratuito de la mujer que convert\u00eda los insumos comprados en bienes aptos para el consumo familiar.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, cuando el capitalismo vuelve a contratar a las mujeres, asume que s\u00f3lo es necesario pagarles un salario que cubra los costos derivados de tener que salir a trabajar fuera del hogar, el cual puede no cubrir siquiera la reposici\u00f3n completa de su fuerza de trabajo. De esa forma, el capitalista paga a las mujeres salarios muy bajos y prescinde de ellas cuando baja la demanda de mano de obra, con la excusa de que la mujer no necesita su salario para subsistir, ya que su subsistencia est\u00e1 cubierta con el salario de su marido. Esta l\u00f3gica del capitalismo perpet\u00faa la dependencia econ\u00f3mica de la mujer respecto del hombre, mantiene el nivel de salarios de las mujeres muy por debajo del de los hombres, hace que seamos nosotras las primeras despedidas en las crisis y nos coloca mayoritariamente en el empleo informal.<\/p>\n<p><strong>2.6. Porque convierte a la familia en la unidad de consumo individual, que media entre la esfera del consumo y la esfera de la producci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>El capitalismo, al separar a los productores (a los trabajadores) de los medios de producci\u00f3n, fraccion\u00f3 la actividad econ\u00f3mica en dos esferas: la esfera de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas y la esfera de consumo de las mismas, y conden\u00f3 a l@s trabajador@s a ser esclav@s del capital y del mercado.<\/p>\n<p>Una sola esclavitud con dos caras. Obligad@s a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario y obligad@s a comprar con ese mismo salario los bienes que ell@s mismos han producido, es decir, los frutos de la utilizaci\u00f3n de su fuerza de trabajo. Esa separaci\u00f3n, que segmenta la vida misma de los obreros y obreras, es la que permite la realizaci\u00f3n de la ganancia capitalista, la que como hemos visto no es m\u00e1s que la apropiaci\u00f3n del plusvalor (o excedente social si hablamos para el conjunto de la sociedad) que produce la clase obrera.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando examinamos la familia trabajadora desde el mercado de bienes y servicios, el espacio del trabajo extradom\u00e9stico es el espacio relacionado con la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, mientras que el espacio dom\u00e9stico est\u00e1 relacionado con el consumo. Sin embargo, cuando analizamos la mercanc\u00eda \u201cfuerza de trabajo\u201d nos damos cuenta que \u00e9sta se produce en la esfera dom\u00e9stica y se consume en la esfera de la producci\u00f3n mercantil. En consecuencia, la unidad familiar se encuentra entre el mercado de la fuerza de trabajo y el mercado de bienes de consumo. El trabajo dom\u00e9stico y el salario median entre los dos mercados y los ponen en relaci\u00f3n. Son, por tanto, elementos fundamentales para la realizaci\u00f3n y reproducci\u00f3n del ciclo del capital.<\/p>\n<h2>La socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico y la satisfacci\u00f3n colectivas de las necesidades humanas<\/h2>\n<p>El socialismo tiene entre sus tareas fundamentales suprimir la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, lo que significa que la fuerza de trabajo deje de ser una mercanc\u00eda. El reto implica abolir el mercado e instaurar la planificaci\u00f3n colectiva como forma de: a) determinar las necesidades colectivas y b) organizar la producci\u00f3n social y la distribuci\u00f3n de la misma para la satisfacci\u00f3n de esas necesidades.<\/p>\n<p>Hasta ahora se ha visto como el capitalismo necesita a la unidad dom\u00e9stica individual, o sea a la familia capitalista patriarcal, para mantener su ciclo de explotaci\u00f3n, y c\u00f3mo se completa este ciclo. Por un lado, necesita a la familia para la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de su mercanc\u00eda central: la mercanc\u00eda fuerza de trabajo, que se vender\u00e1 a cambio de un salario. Con el uso de esa mercanc\u00eda, el capitalista produce el resto de las mercanc\u00edas que \u00abnecesita\u00bb la sociedad y vuelve a utilizar a la unidad dom\u00e9stica individual como compradora individual (a trav\u00e9s del salario) de las mercanc\u00edas que sus miembros han producido con su fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>En todo ese ciclo intervienen, al menos, dos categor\u00edas econ\u00f3micas y sociales fundamentales para el capitalismo[1]: el trabajo dom\u00e9stico privado y el salario. Es aqu\u00ed, entonces, donde consignas cl\u00e1sicas del feminismo socialista, como \u00abla socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico\u00bb y la lucha por generalizar los medios de consumo colectivo, aparecen como totalmente vigentes e imprescindibles para derrotar al capitalismo, ya que golpean el ciclo autoreproductivo del capital.<\/p>\n<p><strong>3.1. La socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico<\/strong><\/p>\n<p>Al capitalismo le ha interesado mantener el trabajo dom\u00e9stico encerrado en cada uno de nuestros hogares. La econom\u00eda burguesa siempre ha considerado al ama de casa como \u00abpoblaci\u00f3n inactiva\u00bb. Para ellos, el ama de casa no trabaja. Sin embargo, cualquier \u00abama de casa de la clase trabajadora, sabe muy bien que necesita doce o catorce horas de trabajo duro para sacar adelante a su familia. Sabe que su trabajo supone elaborar productos -cuando prepara la comida o hace la ropa-, transportarlos -cuando hace la compra-, mantenerlos -cuando hace la limpieza o lava la ropa, cuando plancha y remienda la ropa-, prestar servicios -cuando atiende a ni\u00f1os, enfermos y ancianos, cuando se acuesta con el marido-.\u00bb[2] Pero, a pesar de esa constataci\u00f3n, la ideolog\u00eda burguesa ha disfrazado este trabajo como un deber natural de las mujeres, para obligarnos a entreg\u00e1rselo gratuitamente al capital.<\/p>\n<p>Ahora bien, el trabajo dom\u00e9stico gratuito de la mujer no s\u00f3lo es provechoso para el capital, sino tambi\u00e9n para mantener la dominaci\u00f3n espec\u00edfica del hombre sobre la mujer, ya que mantiene una forma de explotaci\u00f3n precapitalista, cercana a la servidumbre. Como la fuerza de trabajo del ama de casa no es una mercanc\u00eda (como s\u00ed lo ser\u00eda la de la trabajadora dom\u00e9stica), nadie compra su uso durante determinadas horas. Pero eso no significa que no sufra explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. Esa ausencia de horario formal se traduce en que, al ama de casa en vez de explotarla por ocho horas, durante X d\u00edas al a\u00f1o, se la explota durante toda su vida.<\/p>\n<p>Y como nadie \u201ccompra\u201d su fuerza de trabajo, tampoco tiene salario. Ahora bien, ya hemos visto que sin el trabajo que realiza la mujer en el hogar, el \u201csalario familiar\u201d no alcanzar\u00eda para la reposici\u00f3n diaria y generacional de la fuerza de trabajo. No obstante, este salario no es recibido por la familia, sino por el trabajador, quien determina su utilizaci\u00f3n y de esa forma mantiene un poder directo sobre su mujer y sus hijos. Apreciamos as\u00ed, que el trabajo del ama de casa no se liga al trabajo social a trav\u00e9s de un contrato laboral, sino a trav\u00e9s del contrato matrimonial, el cual permite que se mantenga vigente la relaci\u00f3n de dominaci\u00f3n patriarcal.<\/p>\n<p>Pero si la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo es tan importante para cualquier sociedad, \u00bfc\u00f3mo lograr que se lleve a cabo sin reproducir relaciones de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Los pasos que se perfilen en este sentido, deben apuntar a conseguir que la fuerza de trabajo, es decir la vida misma del ser humano, deje de ser una mercanc\u00eda. Y esto s\u00f3lo se logra superando el mercado y consolidando la planificaci\u00f3n colectiva de la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la sociedad. Por eso no creemos que \u201cel salario para el ama de casa\u201d ayude a profundizar el socialismo, ni a liberar a la mujer de la explotaci\u00f3n del trabajo individual en el hogar.<\/p>\n<p>Al contrario, apostamos por la socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico, como una de las medidas para superar la dominaci\u00f3n que sufren los y las trabajadoras a partir de la divisi\u00f3n entre producci\u00f3n mercantil, trabajo gratuito privado en el hogar y consumo individual de mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Socializar el trabajo dom\u00e9stico significa \u00absacarlo de casa\u00bb, realizarlo en colectivo, convertirlo en industria social. Implica que esas mismas actividades que cada mujer realiza de forma individual, recluida y sin medios t\u00e9cnicos y que suponen sobrejornadas excesivas que consumen su energ\u00eda y su vida, sean planificadas y asumidas por el conjunto de la sociedad. Significa convertir el trabajo aislado que se realiza de forma servil y arcaica en una industria socialista que incorpore todos los avances t\u00e9cnicos y cient\u00edficos y aproveche los progresos que suponen la planificaci\u00f3n colectiva y la gesti\u00f3n socialista. Socializar el trabajo dom\u00e9stico permite ahorrar alrededor del 30% del tiempo social de trabajo de toda la sociedad para usarlo en el sector de la educaci\u00f3n, la cultura, la salud, la producci\u00f3n agr\u00edcola, y la industria, entre otros.[1]<\/p>\n<p>A pesar de que una buena parte del trabajo dom\u00e9stico de anta\u00f1o hoy es trabajo industrializado, como por ejemplo la producci\u00f3n de ropa, esta transformaci\u00f3n se ha hecho bajo relaciones de producci\u00f3n capitalistas, y por tanto, sometida a la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n y explotaci\u00f3n del capital. En el socialismo, sin embargo, la socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico debe estar basada en una planificaci\u00f3n colectiva del tiempo social de trabajo y en una \u00f3ptima y justa satisfacci\u00f3n de las necesidades sociales. Crear restaurantes y lavander\u00edas comunitarias en nuestros barrios, masificar las guarder\u00edas p\u00fablicas y con horarios extendidos que cubran toda la jornada de trabajo de la mujer, incluido el tiempo que emplea en el desplazamiento, poner en funcionamiento casas sociales de cuidado y recreo de l@s adult@s mayores, o construir ludotecas comunitarias para el cuidado de l@s ni\u00f1@s despu\u00e9s del horario escolar, a trav\u00e9s del entretenimiento l\u00fadico, deportivo y cultural; son tareas que apuntan a convertir el trabajo dom\u00e9stico en industrias socializadas y posibilitan superar las pol\u00edticas paternalistas de subsidio a la pobreza[2] y sustituirlas por pol\u00edticas de generaci\u00f3n de empleo productivo de impacto social extraordinario, cuya inversi\u00f3n se ve compensada por el importante ahorro de infraestructuras y de tiempo social de trabajo y el consecuente aumento de la productividad social de la naci\u00f3n.[3]<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, socializar el trabajo dom\u00e9stico no s\u00f3lo implica romper las cadenas de dominaci\u00f3n econ\u00f3mica que a\u00fan pesan sobre las mujeres, sino romper las cadenas que hacen dependientes a las comunidades de los circuitos mercantiles del capital privado. De esta forma, la socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico se pone en relaci\u00f3n directa con nuestra siguiente propuesta.<\/p>\n<p>Pero antes de pasar a ella, es importante matizar la diferencia entre la socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico y el reparto de las tareas en el hogar. Por supuesto, la corresponsabilidad de los hombres en las tareas del hogar y del cuidado permitir\u00eda -si no fuera por lo lento e incompleto que ha resultado en su aplicaci\u00f3n real- que las mujeres no tuvi\u00e9ramos la carga exclusiva de ese trabajo esclavizante. Sin embargo, esta medida por s\u00ed sola no elimina el car\u00e1cter esclavo y atrasado del trabajo dom\u00e9stico y, lo que es peor, no hace nada por superar una de las contradicciones fundamentales en las que se basa el sistema capitalista, como es la escisi\u00f3n entre el car\u00e1cter social de la producci\u00f3n y el car\u00e1cter privado del consumo.<\/p>\n<p>Las condiciones de aislamiento, escaso rendimiento productivo y sometimiento en que se lleva a cabo la reproducci\u00f3n individual de la fuerza de trabajo, se mantienen, as\u00ed sean realizadas por un hombre o sean repartidas entre un hombre y una mujer. Por tanto, repartir el trabajo dom\u00e9stico si bien es fundamental para generar una relaci\u00f3n de solidaridad y camarader\u00eda entre la pareja, no pasa de ser una soluci\u00f3n individual, por lo que no puede convertirse en la excusa para evadir la lucha fundamental por la superaci\u00f3n de la familia capitalista patriarcal.<\/p>\n<p>Al colocar el reparto de las tareas dentro de la \u201cunidad domestica individual\u201d como bandera principal de la lucha feminista, se termina aceptando la permanencia de la familia capitalista patriarcal. Es por esto, que esta reivindicaci\u00f3n termina siendo una medida reformista, ya que supone retrotraer la lucha pol\u00edtica contra el sistema capitalista en su globalidad a una pelea individual, dentro de una instituci\u00f3n que terminamos legitimando. Por esta raz\u00f3n, consideramos que el reparto individual de tareas sin m\u00e1s, no es en absoluto, la soluci\u00f3n socialista, ni feminista, al problema.<\/p>\n<p>La cualidad revolucionaria de las propuestas socialistas radica en que no se contentan con colocar peque\u00f1os parches a los grandes problemas que impone el sistema de explotaci\u00f3n capitalista patriarcal, sino que buscan su superaci\u00f3n radical. Como genialmente propone Lenin, no s\u00f3lo la verdadera liberaci\u00f3n de la mujer, sino, el verdadero comunismo va de la mano de la transformaci\u00f3n masiva de la peque\u00f1a econom\u00eda dom\u00e9stica en gran econom\u00eda socialista. O lo que es lo mismo, de la socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico convirti\u00e9ndolo en industrias y servicios socialistas, en las que trabajemos hombres y mujeres conjuntamente.<\/p>\n<p><strong>3.2. La satisfacci\u00f3n colectiva de las necesidades humanas<\/strong><\/p>\n<p>Bajo el capitalismo, la familia es absolutamente dependiente de sus ingresos individuales, porque buena parte de la satisfacci\u00f3n de sus necesidades depende de ellos. El salario es la cadena que esclaviza al obrero y a la obrera, pero adem\u00e1s es el factor que los diferencia e individualiza, fracturando su fuerza como clase social a trav\u00e9s de la competencia. Mientras el salario sea el mediador entre la producci\u00f3n y el consumo, permanecer\u00e1n vigentes categor\u00edas econ\u00f3micas fundamentales del r\u00e9gimen capitalista como la ley del valor, el mercado, la mercantilizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo y la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. Por tanto, el socialismo no se puede contentar s\u00f3lo con socializar la propiedad de los medios de producci\u00f3n, sino que debe avanzar hacia la reunificaci\u00f3n de las esferas de la producci\u00f3n, el consumo y la distribuci\u00f3n a trav\u00e9s de la planificaci\u00f3n central colectiva.<\/p>\n<p>Una forma de reunificar estas esferas es mediante la sustituci\u00f3n progresiva de los medios de consumo individual por los medios de consumo colectivo, lo que permite avanzar hacia el principio de \u201ccada quien seg\u00fan sus capacidades, a cada quien seg\u00fan sus necesidades\u201d. El crecimiento y multiplicaci\u00f3n de los bienes y servicios de consumo colectivo posibilitan que el salario individualizado vaya perdiendo importancia, que vaya disminuyendo la desigualdad social[1] y que se avance en la planificaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>Los ingresos familiares en el capitalismo se distribuyen esencialmente en comida, transporte, educaci\u00f3n, salud, entretenimiento y consumo suntuario[2]. Una parte estas necesidades se cubren de forma individual o privada a trav\u00e9s del salario y otra de forma p\u00fablica o socializada a trav\u00e9s de la distribuci\u00f3n de la renta p\u00fablica nacional (ingresos petroleros, impuestos, etc.). Pero como a\u00fan el mercado y el salario son componentes importantes de la regulaci\u00f3n econ\u00f3mica, nos encontramos con familias con ingresos muy superiores a las necesidades medias y con otras, la mayor\u00eda, con ingresos mucho menores.<\/p>\n<p>Las familias con m\u00e1s ingresos salariales y las pertenecientes a las clases poseedoras tendr\u00e1n un gasto semanal en comida mucho mayor que una familia obrera, pero que le significar\u00e1 una peque\u00f1a proporci\u00f3n de sus salarios. La parte de estos que utilice en movilizarse los emplear\u00e1 en transporte individual, ya que el estatus econ\u00f3mico familiar en el capitalismo se mide por el n\u00famero y el precio de los carros que tiene cada familia. Generalmente utilizar\u00e1n la educaci\u00f3n y la salud privada, que a pesar de estar subsidiadas, tienen unas barreras econ\u00f3micas de acceso que hacen que las familias con menos ingresos no puedan acceder a ellas. Por \u00faltimo, podr\u00e1n utilizar una proporci\u00f3n mayor de sus ingresos en entretenimiento y gastos suntuarios o dedicarlos al ahorro o a la inversi\u00f3n. Unos ingresos privados altos les garantizan un nivel de vida totalmente diferenciado del de una familia obrera, por ejemplo.[3]<\/p>\n<p>Las familias con menos ingresos salariales en cambio, emplean una buena parte de su salario en comida y en transporte p\u00fablico. Otra parte la emplean en completar los bienes y servicios no cubiertos por la salud y la educaci\u00f3n p\u00fablica y, por \u00faltimo, habr\u00e1 un residuo que empleen en \u201calg\u00fan caprichito que les venda la sociedad consumista\u201d.<\/p>\n<p>Ahora, supongamos una familia obrera que desayuna y almuerza en la f\u00e1brica (el pap\u00e1 y la mam\u00e1) o en la escuela (l@s hij@s) y cenan tod@s en alg\u00fan restaurante comunitario a trav\u00e9s de un sistema de cupo personal para las cenas y las comidas de los fines de semana. El costo del transporte que emplean en trasladarse a sus lugares de estudio o de trabajo est\u00e1 totalmente cubierto de forma p\u00fablica[4]. En la escuela y en la f\u00e1brica les entregan los uniformes cada a\u00f1o y les hacen chequeos de salud trimestrales. Cualquier irregularidad es cubierta totalmente por la salud p\u00fablica. La escuela, que est\u00e1 en la comunidad, tiene programas de extensi\u00f3n cultural y deportiva adecuados al horario de trabajo de los adultos. Adem\u00e1s, la f\u00e1brica tiene convenios con complejos vacacionales estatales por medio de los cuales cada trabajador puede desplazarse y disfrutar de estos sitios 30 d\u00edas al a\u00f1o, sin ning\u00fan desembolso privado por su parte. L@s ni\u00f1@s tienen un plan vacacional adicional de 30 d\u00edas financiado por el Estado en otros complejos vacacionales especialmente dise\u00f1ados para el entretenimiento y aprendizaje de los menores. En la comunidad hay una lavander\u00eda colectiva, una sala de cine comunitario, una biblioteca, una sala de juegos para los ni\u00f1os y diversas canchas deportivas con los elementos que necesitan para utilizarlas (balones, raquetas, bates de b\u00e9isbol, \u2026).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el Estado garantiza la utilizaci\u00f3n moderada y responsable de la electricidad, el tel\u00e9fono y el agua, sin desembolsos privados.<\/p>\n<p>La familia del ejemplo tendr\u00eda cubiertas b\u00e1sicamente todas las necesidades de alimentaci\u00f3n, salud, educaci\u00f3n y entretenimiento sin haber usado su salario y sin haber intervenido el mercado. Es decir, su salario podr\u00eda ser cercano a cero y sin embargo la familia no tener ninguna carencia en cuanto a la satisfacci\u00f3n de sus necesidades b\u00e1sicas. M\u00e1s a\u00fan el salario de todas las familias que conformaran esa comunidad podr\u00eda tender igualmente a cero, y sin embargo, estar\u00edamos en una vecindad con niveles de vida ejemplares y paritarios.<\/p>\n<p>Como podemos apreciar, a trav\u00e9s de la generalizaci\u00f3n de los bienes de consumo colectivos, el principio de \u201ccada quien seg\u00fan sus capacidades, a cada quien seg\u00fan sus necesidades\u201d podr\u00eda ser algo m\u00e1s cercano y el avance hacia la igualdad social y econ\u00f3mica, un hecho incuestionable.[1]<\/p>\n<p>Podemos terminar el art\u00edculo afirmando que las propuestas de socializar el trabajo dom\u00e9stico y de generalizar los bienes de consumo colectivos son importantes reivindicaciones pol\u00edticas -dentro de una estrategia m\u00e1s amplia de socializar los medios de producci\u00f3n- que pueden contribuir a que la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n del excedente social sea planificado y controlado por el conjunto del proletariado.<\/p>\n<h2>Notas de p\u00e1gina<\/h2>\n<p>[1] Este art\u00edculo es un fragmento adaptado de una secci\u00f3n del cap\u00edtulo original de: G\u00f3mez Ruiz, S. (2011). La socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico y la generalizaci\u00f3n de los medios de consumo colectivos como estrategias \u2026 En S. G\u00f3mez, E. Pe\u00f1uela &amp; E. Melero (Aut), El papel de la Comuna y los Consejos Comunales en el proceso de emancipaci\u00f3n de la mujer (pp. 17-41). Ediciones Insumisas.<\/p>\n<p>[1] Desde hace miles de a\u00f1os las religiones hicieron creer a los pueblos que el sometimiento de la mujer era algo natural, derivado de la voluntad divina. Posteriormente, con el capitalismo, ciertas corrientes ideol\u00f3gicas (como el positivismo) dieron un disfraz cient\u00edfico a la naturalizaci\u00f3n de la subordinaci\u00f3n de la mujer, haci\u00e9ndonos creer que las extensas horas que invertimos en la reproducci\u00f3n f\u00edsica, afectiva y cultural de la fuerza de trabajo a trav\u00e9s de la unidad familiar, no es trabajo, sino parte de nuestra condici\u00f3n natural de esposas y madres.<\/p>\n<p>[1] Cuando hablamos de \u00abunidad dom\u00e9stica individual\u00bb nos estamos refiriendo a lo que com\u00fanmente entendemos como familia, pero que en realidad es \u00abla familia patriarcal capitalista\u00bb. El grupo de reproducci\u00f3n biol\u00f3gica no es algo universal y ahist\u00f3rico. Cada sociedad, cada sistema econ\u00f3mico se caracteriza por un modo de producci\u00f3n y un modo de reproducci\u00f3n determinados e interdependientes entre s\u00ed. En la sociedad capitalista, la familia hereda muchos de los rasgos de la familia patriarcal, pero adem\u00e1s se va limitando a su n\u00facleo m\u00e1s restringido, en comparaci\u00f3n con otras culturas y \u00e9pocas. Esta restricci\u00f3n tiene mucho que ver tanto con el car\u00e1cter individualista, competitivo e insolidario del sistema capitalista, como con su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>[2] En este documento se da por hecho la divisi\u00f3n social del trabajo. Su explicaci\u00f3n se ha obviado voluntariamente a pesar de lo importante que es en la aparici\u00f3n de la propiedad privada y en el mantenimiento de la dominaci\u00f3n capitalista y de la dominaci\u00f3n espec\u00edfica de la mujer, porque un an\u00e1lisis del concepto que lo haga comprensible de forma suficientemente clara, implicar\u00eda una explicaci\u00f3n m\u00e1s amplia de lo que permite la extensi\u00f3n de este art\u00edculo.<\/p>\n<p>[3] \u00abEn su origen, la palabra familia no significa el ideal, mezcla de sentimentalismos y de disensiones dom\u00e9sticas, del filisteo de nuestra \u00e9poca; al principio, entre los romanos, ni siquiera se aplica a la pareja conyugal y a sus hijos, sino tan s\u00f3lo a los esclavos. Famulus quiere decir esclavo dom\u00e9stico, y familia es el conjunto de los esclavos pertenecientes a un mismo hombre. En tiempos de Gayo la \u00abfamilia, id es patrimonium\u00bb (es decir, herencia), se transmit\u00eda aun por testamento. Esta expresi\u00f3n la inventaron los romanos para designar un nuevo organismo social, cuyo jefe ten\u00eda bajo su poder a la mujer, a los hijos y a cierto n\u00famero de esclavos, con la patria potestad romana y el derecho de vida y muerte sobre todos ellos.\u00bb (Engels, en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado).<\/p>\n<p>[1] En el capitalismo, las personas no producen directamente para satisfacer sus necesidades, sino para intercambiar lo producido por dinero a trav\u00e9s del mercado. S\u00f3lo indirectamente podr\u00e1n intentar despu\u00e9s comprar con ese dinero los productos necesarios para satisfacer sus necesidades.<\/p>\n<p>[1] El capitalismo no produce en funci\u00f3n de las necesidades sociales, sino en funci\u00f3n de lo que espera poder vender, por eso lo que en el capitalismo se denominan crisis de sobreproducci\u00f3n coinciden con porcentajes alt\u00edsimos de poblaci\u00f3n con sus necesidades b\u00e1sicas insatisfechas, ya que no tienen los recursos para comprar los bienes que el capitalismo produce de forma an\u00e1rquica.<\/p>\n<p>[2] Este es el planteamiento general de la teor\u00eda marxista en la explicaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n capitalista y la apropiaci\u00f3n del plusvalor.<\/p>\n<p>[1] Recordamos que otras categor\u00edas que tambi\u00e9n intervienen, como la divisi\u00f3n social del trabajo, se han dejado fuera del objeto de estudio de este ensayo.<\/p>\n<p>[2] Abril, M.V.; Miranda M.J.: \u00abLa Liberaci\u00f3n Posible\u00bb Editorial AKal 1978<\/p>\n<p>[1] G\u00f3mez Ruiz, Susana: \u00bfPor qu\u00e9 socializar el trabajo dom\u00e9stico? (Insumisas n\u00ba 12)<\/p>\n<p>[2] Que son pol\u00edticas heredadas del periodo neoliberal e impuestas bajo la \u00absugerencia\u00bb del FMI y el BM como parte de la sustituci\u00f3n de la cobertura universal de prestaciones sociales por su aplicaci\u00f3n focalizada s\u00f3lo en los sectores m\u00e1s desamparados.<\/p>\n<p>[3] G\u00f3mez Ruiz, Susana: \u00bfPor qu\u00e9 socializar el trabajo dom\u00e9stico? (Insumisas n\u00ba 12)<\/p>\n<p>[1] La cual s\u00f3lo desaparecer\u00e1 una vez se hayan superado la sociedad de clases y el patriarcado.<\/p>\n<p>[2] Se llama consumo suntuario al consumo de bienes y servicios de lujo o no esenciales. Puede ser un yate o un Blackberry, pero tambi\u00e9n otros bienes y servicios superfluos menos costosos, que consumimos diariamente incitados por la publicidad consumista.<\/p>\n<p>[3] En el siguiente punto veremos como estas diferencias en el acceso a la satisfacci\u00f3n de las necesidades se reflejar\u00e1n en la ciudad en tanto espacio donde se materializa y perpet\u00faan las diferencias entre clases sociales.<\/p>\n<p>[4] El que los integrantes de la clase obrera no tengan que pagar de forma privada los bienes y servicios del ejemplo no significa que el estado se los est\u00e9 regalando, ya que son ellos los que los producen. Significa sencillamente que no es el mercado el mediador entre la producci\u00f3n de bienes y servicio y su disfrute, sino los trabajadores y las trabajadoras haciendo uso de la planificaci\u00f3n central colectiva.<\/p>\n<p>[1] Este ejemplo nos lleva a un debate importante \u00bfEs posible una salud p\u00fablica adecuada coexistiendo con la mercantilizaci\u00f3n de la vida que lleva a cabo el sector privado de la salud? \u00bfHasta qu\u00e9 punto una educaci\u00f3n universal y gratuita de calidad podr\u00e1 avanzar en eliminar las desigualdades sociales mientras conviva con la educaci\u00f3n privada? Sin duda, la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n chocar\u00e1 en alg\u00fan punto con la pervivencia de la propiedad privada de los mismos y su soluci\u00f3n, en pro de los intereses de las clases no poseedoras, ser\u00e1 decisivo para construir el socialismo<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>ABRIL, M.V. y MIRANDA M.J. La liberaci\u00f3n posible, Madrid, 1978<\/p>\n<p>ASCHER, F. Capital financiero y producci\u00f3n del espacio construido, Par\u00eds, 1977<\/p>\n<p>ENGELS, F. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado,1884<\/p>\n<p>HARRIS C.C. Familia y sociedad industrial, Ed.Pen\u00ednsula<\/p>\n<p>GARCIA, N. y OLIVER, G. Ciudad y sociedad capitalista, Madrid, 1977<\/p>\n<p>KOLLONTAI, A. El comunismo y la familia, Mosc\u00fa,1921<\/p>\n<p>LOJKINE, J. El marxismo, el estado y la cuesti\u00f3n urbana, Par\u00eds, 1977<\/p>\n<p>MAGRY, S. Pol\u00edtica estatal de vivienda: exigencias del capital y lucha de clases,<\/p>\n<p>Par\u00eds, 1977<\/p>\n<p>SABSOVI\u010c, L.M., La ciudad del futuro y la organizaci\u00f3n de las condiciones de<\/p>\n<p>vida socialistas, Mosc\u00fa, 1929<\/p>\n<p>TOM\u00c9, S. La ciudad socialista y la ciudad sostenible, Barcelona, 2005<\/p>\n<p>TROSTKY, L. Sobre la cuesti\u00f3n femenina, Mosc\u00fa, 1923<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/hueleaazufre.com\/wordpress_a\/index.php\/2025\/09\/25\/como-fortalecer-la-organizacion-social-de-las-mujeres-frente-al-capital1\/\">Fuente: Huele a azufre<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El r\u00e9gimen capitalista, al despojar a los trabajadores de los medios de producci\u00f3n, tambi\u00e9n separa la esfera de la producci\u00f3n de la esfera del consumo y, de esta forma, asegura su dominaci\u00f3n sobre la clase trabajadora. 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