La situación geopolítica impacta en la Mesa de Diálogos. Entrevista a Olimpo Cárdenas Delgado.

En medio de una situación mundial cada vez más compleja, se iniciará el próximo 22 de enero, el sexto ciclo de diálogos entre el Gobierno Colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en La Habana, Cuba.

 

Para valorar la importancia de las conclusiones del quinto ciclo que acaba de terminar hace poco más de un mes en México, la crisis que enfrentó esta mesa, su consecuencia en los espacios de participación popular y las expectativas que genera el próximo encuentro de esta mesa, conversamos virtualmente con el defensor de Derechos Humanos del Congreso de los Pueblos, asesor de Derechos Humanos y Paz de la USO, director de Periferia Prensa Alternativa y miembro del Comité Nacional de Participación (CNP), Olimpo Cárdenas Delgado, quién además nos propone reflexionar sobre el impacto que la situación geopolítica puede tener en este proceso.

 

Antes de entrar en el sexto ciclo, quisiera preguntarte, ¿qué tan importantes fueron las conclusiones del quinto ciclo de diálogos que terminó hace poco más de un mes en la Ciudad de México?

 

Realmente fueron muy importantes; en primera instancia porque el quinto ciclo, además de ser una etapa en el proceso de Diálogos de Paz entre el ELN y el Gobierno Nacional de Colombia para llegar a acuerdos, se convirtió en el escenario para enfrentar y sortear una crisis de gran magnitud que podría haber roto ese proceso. Recordemos que es la primera vez que un gobierno como el de Gustavo Petro, que se autodenomina progresista, enfrenta un proceso de diálogos de paz con una organización insurgente como el Ejército de Liberación Nacional.

 

Esa gran crisis que fue avivada por la ultraderecha colombiana y por sus medios masivos de desinformación, se generó en torno al tema del secuestro o retenciones, como las llama el Ejército de Liberación Nacional, asunto que está atravesado allí por otros temas complejos, como el de la financiación del Ejército de Liberación Nacional mientras esté en los procesos de diálogos. Y, por otro lado, la cuestión del paramilitarismo; que, en lugar de ceder, se extiende por el país y eso tiene resultados graves, como es el genocidio continuado de líderes y lideresas sociales y populares, defensores de Derechos Humanos, líderes comunales y firmantes del Acuerdo de Paz de La Habana, entre las Farc y el gobierno de Santos.

 

Esos tres temas se tocaron en el quinto ciclo, a pesar de que el mismo estaba orientado a seguir avanzando en los acuerdos anteriores, como, por ejemplo, el tema de la participación, que fue suspendido temporalmente por esta crisis, y en cambio hubo que abrirle espacio al tema del secuestro o retenciones; al tema de la financiación del ELN y al tema del paramilitarismo.

 

Entonces, creo yo que esas son las principales conclusiones. Y pues hay que decir que salió avante el proceso, al punto que se le fijó fecha de continuidad al sexto ciclo. Pero quedó por escrito que el ELN suspenderá las retenciones con fines económicos (en ese punto la organización guerrillera recalca que son retenciones y no secuestros); el acuerdo dice que, según el ELN, este compromiso es mientras exista acuerdo de cese al fuego.  

 

Pero, por otro lado, se logran cosas adicionales que benefician al proceso: se acuerda la financiación del proceso de paz y de lo que sea necesario en finanzas para sacar adelante el Acuerdo de México, que fue hasta ahora el acuerdo más importante en donde está plasmado todo el proceso de participación y de cese al fuego.

 

Ese es el otro punto, el cese al fuego, que es un anhelo nacional, se va a prorrogar —seguramente las partes van a poner algunas condiciones y es que esos mecanismos de veeduría y verificación realmente funcionen—. Y, a ese punto se le pega algo que es fundamental para nosotros los líderes sociales y populares y es que se tomen las medidas concretas y serias para enfrentar el desmonte del paramilitarismo que, como lo he dicho antes, viene creciendo.

 

Finalmente, lo que todos estamos esperando, sobre todo los que estamos en el CNP es que se reanuden los encuentros y pre-encuentros de participación con la sociedad, que habían tomado una gran dinámica y por fortuna ese punto también quedó allí, en donde se reactivan inmediatamente y se le pone fecha también de abril de 2024, para que finalicen con la tarea que se había propuesto en el Acuerdo de México; que era entregar unos productos, como son: un plan de participación al que le quepa toda la sociedad colombiana y unas recomendaciones metodológicas y políticas para que sea exitosa la construcción de paz.

 

Creo que esas son las principales medidas, las conclusiones, los acuerdos más importantes de este quinto ciclo que terminó el 17 de diciembre del año que acaba de terminar. Las partes dejaron en el acuerdo temas que para ellos y para la sociedad son muy importantes para superar la crisis y avanzar en el proceso de Paz.

 

Tal como lo señalas, el CNP como la instancia de participación popular en estos diálogos —experiencia inédita y muy importante, en la que hay mucha esperanza cifrada—, tuvo un freno al final del año pasado debido a la crisis de la mesa misma.  Comenzando el año 2024 y, tras la superación de esa crisis en el quinto ciclo, ¿crees que será fácil retomar el trabajo del CNP? ¿Se siente ya que continúa ese trabajo con el mismo entusiasmo? ¿O realmente esa crisis propinó un golpe del cual va a ser difícil recuperarse para ese Comité?

 

Bueno, entusiasmo sí hay; la gente que ya participó en los pre-encuentros regionales se estaba animando mucho para realizar los encuentros regionales o territoriales, y, los temático poblacionales también estaban en plena preparación, estaba llegando más gente, y la participación de la sociedad estaba ganando más dinámica, ese entusiasmo se mantiene. Teniendo en cuenta que esta es tan solo la primera fase del Acuerdo de México frente a la participación cuya tarea principal, concreta es el diseño, el plan de participación, ese plan debe permitir, garantizar que la mayor parte de la sociedad participe en la construcción de paz; es decir, todavía no ha empezado la participación de la sociedad, eso será en la etapa dos, en ese marco debe participar el pueblo con sus problemas, con sus gentes, con sus posturas, con sus sectores sociales y seguramente también sus sectores reaccionarios y de la derecha, pero sobre todo, los sectores históricamente excluidos, olvidados y explotados.

 

Entonces, hay entusiasmo, no será difícil reiniciar la etapa uno en el punto que quedó. Eso quedó absolutamente concreto y de común acuerdo que se iba a continuar y ya estamos trabajando los del Comité Nacional de Participación para reanudar cuanto antes; cuanto antes es que, tal vez, el primer encuentro —que estaba ya agendado cuando hubo la suspensión por aquella crisis—, seguramente se va a hacer ahora a mediados de febrero, cuando las partes que se encuentran en el sexto ciclo regresen al país y ajusten detalles logísticos, económicos y políticos propios de la etapa de participación.

 

Y eso va a implicar un ritmo de trabajo más fuerte, pero con todo gusto lo vamos a enfrentar.

 

Y finalmente, es que a pesar que hay optimismo y hay ganas, también hay preocupación por el ambiente, el contexto global, ya no solo local, ni siquiera latinoamericano solamente, sino global, mundial. Esa disputa de las potencias por manejar el nuevo orden mundial; fundamentalmente el enfrentamiento entre la visión unipolar, hegemónica del mundo por parte del imperialismo, y otra visión de las potencias que consideran que hay que cambiar cosas, y que es importante conservar la democracia a nivel mundial, el respeto por la soberanía, por la autodeterminación de los pueblos y, también, por otra economía, otra moneda y un mercado más abierto, más independiente.

 

Ese bloque es el de los BRICS, liderados por Brasil, Rusia, China y Sudáfrica, han tomado mucha ventaja y mucha fuerza. Pero uno no puede desconocer, por más que quiera, que todo eso se está discutiendo no a las buenas, se está discutiendo mostrándose los dientes; y eso quiere decir, amenazándose con armas nucleares y la última tecnología a nivel militar.

 

Y en ese juego de la geopolítica, un poco perverso también, las potencias terminan involucrando hasta el que no quiera, es decir, casi todos los países, nuestros pueblos también, seguramente, van a terminar involucrados y eso, obviamente, va a afectar los procesos de paz y diálogos, como los que se están presentando en este momento en Colombia.

 

Ya vemos, por ejemplo, cómo se juega a las guerras proxy, aquellas donde en apariencia no hay dos contrincantes concretos, pero donde las potencias andan atizando conflictos por aquí y por allá, eso es todo el mundo provocando a todo el mundo, esta táctica es especialmente impulsada por Estados Unidos, la OTAN y ahora Israel.

 

Y el genocidio en Palestina da miedo, asusta, por la falta de reacción de quienes debían entrar a frenarlo. Los organismos internacionales como la ONU creados para este fin no tienen ni la capacidad ni la voluntad política para hacerlo, están desprestigiados, hablando serio y claro, eso es lo que no hemos observado. Entonces eso da miedo, da temor, da preocupación y da rabia también.

 

Más allá de las expectativas que puede tener el Comité Nacional de Participación, Olimpo Cárdenas Delgado, como defensor de derechos humanos, como un militante popular de amplia trayectoria en Colombia, ¿qué expectativas tiene para este sexto ciclo de diálogos entre el gobierno colombiano y el ELN, que comenzará en Cuba en pocas horas?

 

Pues por más optimistas que estemos, uno debe reservar un poco ese optimismo y mirar la realidad sin parar de trabajar, porque en Colombia estamos en un momento diferente y eso genera optimismo, para que al menos se logre avanzar; porque hay que decirlo, en un año se ha avanzado más de lo que se avanzó en 30 años de diálogos y proceso de paz entre el ELN y los diferentes gobiernos, todos de la derecha subordinada a la oligarquía histórica.

 

En este proceso se está hablando un poco más serio, por lo menos la agenda pactada así lo expresa. Se está hablando de participación de la sociedad, de nuevo país, de transformaciones estructurales,  de cambios y transformaciones, sí; pero sabemos que falta mucha tela por cortar, entonces tratemos de andar un poquito paso a paso, observando el día a día.

 

Primero hay que sacar adelante este plan de participación de la sociedad, ese diseño y esas recomendaciones que nos piden para abril, y luego entremos a la siguiente fase, que es la más interesante, en la que tenemos mayores expectativas: lograr que la gente, que toda la sociedad, especialmente el pueblo, se encariñe con el proceso y salga a participar, a diagnosticar los problemas, a  proponer y a dibujar el país que se está soñando.

 

Fuente: Huele a azufre / María Fernanda Barreto

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